MORELIA, Mich., 16 de febrero de 2016.- Ciertamente todos caben en la viña del Señor.

Y la mañana de este martes, entre el graderío habilitado en el aeropuerto Francisco J Múgica para recibir al papa Francisco, dos mujeres llaman particularmente la atención.

Separadas por apenas tres filas, Minerva Bautista y Luisa María Calderón aguardan el aterrizaje del avión de Aeroméxico. Están juntas, pero no revueltas.

Bautista está aquí, a unos cuantos kilómetros de donde en abril de 2010 fue víctima de un atentado, cuando fungía como Secretaria de Seguridad Pública de Michoacán.

Centenares de tiros destruyeron su camioneta blindada, mas no su carácter, sus convicciones ni su libertad. Y por eso hoy está aquí, como cualquier otro ciudadano, sentada muy contenta en espera del distinguido visitante.

Y la Cocoa, como siempre, también indomable, con otra historia de vida, pero con la misma valentía y arrojo de la mujeres michoacanas.

Gana y pierde batallas Luisa María, pero tampoco se arredra y sí se da espacios para revalidar su fe y sus creencias religiosas.

Dos historias distintas, hoy convocadas por un líder universal de gran carisma, de enorme respeto y de genuino evangelio cristiano.

Todos aquí, en el aeropuerto de Morelia, juntos para entregarse a Francisco.