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MORELIA, Mich., 19 de febrero de 2026.- En la reunión privada celebrada este jueves en Morelia, la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, lanzó un mensaje directo, sin rodeos y con fuerte carga política: en Michoacán no habrá campañas adelantadas, ni narrativas derrotistas, ni confrontaciones estériles que pongan en riesgo el proceso para elegir a quien encabezará la candidatura al Gobierno estatal.
Testigos de la encerrona revelaron a Quadratín que la presidenta partidista pidió retirar de inmediato la campaña basada en el eslogan Recuperemos Michoacán, por sugerir que la entidad se encuentra extraviada o en manos equivocadas, lo cual —subrayó— no corresponde al momento político que vive Michoacán bajo un gobierno emanado de Morena.
La observación no fue menor. El mensaje, que desde el mes pasado despliega el senador Raúl Morón, lleva implícita una línea estratégica: Morena no puede construir una candidatura sobre la premisa de que debe rescatar un estado que actualmente gobierna. En otras palabras, la narrativa no puede contradecir la realidad institucional ni debilitar al propio movimiento.
En el mismo tono enérgico, Alcalde exigió que cesen las descalificaciones contra la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, viuda de Carlos Manzo. La dirigente nacional dejó claro que las diferencias internas no pueden escalar al terreno personal ni erosionar la imagen de unidad que el partido necesita proyectar rumbo al proceso electoral.
El diputado federal Leonel Godoy, padrino político de Raúl Morón, se puso el saco, y dijo ser víctima de una campaña de desprestigio que pretende vincularlo con el magnicidio del fundador del Movimiento del sombrero. Unas risillas se escurrieron en el recinto de la reunión.
Más patético le fue al diputado local Juan Carlos Barragán, quien en las semanas recientes asevera por doquier que no permitirá que la candidatura de Morena a la presidencia municipal de Morelia sea impuesta.
Luisa María Alcalde fustigó tal narrativa, y la juzgó perjudicial para el partido, pues siembra la idea de que puede hacer decisiones cupulares que contradicen el discurso de democracia interna.
En la reunión participaron el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, los senadores por Michoacán Raúl Morón y Celeste Ascencio, el fiscal estatal Carlos Torres Piña, las precandidatas Fabiola Alanís, Gabriela Molina y Gladys Butanda, el dirigente estatal Jesús Mora González, los diputados federales y locales, y otros cuadros relevantes del partido.
Seis fuentes consultadas, entre ellas dos identificadas con Morón y Godoy, coincidieron en que el encuentro tuvo momentos de alta tensión política. Alcalde, empero, siempre se mostró firme y comprometida con sacar adelante un proceso transparente, legítimo y competitivo para la definición de la candidatura al Ejecutivo estatal, e insistió en que la unidad no es un discurso retórico, sino una condición indispensable para mantener la fortaleza electoral del movimiento en la entidad.
En ese contexto, la señal es clara: la conducción del proceso no estará sujeta a presiones individuales ni a posicionamientos anticipados.
La presidenta nacional subrayó que la definición de candidaturas deberá apegarse a los principios del partido y a mecanismos que otorguen certeza a la militancia y a la ciudadanía.
Morena, dijo, no puede permitirse divisiones públicas ni mensajes contradictorios que debiliten su competitividad.
Más allá de los nombres, la reunión dejó una conclusión política: la dirigencia nacional ha decidido intervenir de manera directa en la operación interna de Michoacán para evitar fracturas prematuras. El mensaje fue inequívoco: disciplina, prudencia y unidad.
En un estado donde las definiciones rumbo a la gubernatura ya comenzaron a mover piezas, la visita de Alcalde no fue protocolaria. Fue una advertencia y, al mismo tiempo, un intento por cerrar filas. Morena entra así en una fase de contención interna, con la dirigencia nacional marcando el ritmo y estableciendo límites.




