Atropellan a transeúnte en avenida Amalia Solórzano, Morelia
MORELIA, Mich., 19 de febrero de 2026.- ¿Un like es infidelidad? La pregunta puede parecer exagerada, pero hoy provoca discusiones reales en muchas parejas. Un simple me gusta en una foto puede desatar celos, reclamos o dudas. En un mundo donde todo queda visible y público, los pequeños gestos digitales pesan más de lo que imaginamos. Pero, más allá de la opinión popular, ¿qué dice la ciencia?
Los investigadores han comenzado a estudiar lo que llaman microinfidelidad digital: conductas en línea que no llegan a una traición física, pero que pueden cruzar límites emocionales. No se trata solo de un clic aislado, sino de interacciones repetidas, mensajes con tono íntimo o comportamientos que se ocultan a la pareja. El punto clave, explican los especialistas, no es la plataforma, sino si la conducta rompe la confianza.
Un estudio publicado en la revista científica Computers in Human Behavior encontró que mantener contacto frecuente en redes sociales con posibles alternativas románticas se asocia con menor satisfacción en la relación y mayor ambivalencia emocional. Es decir, aunque no exista un encuentro físico, ciertas dinámicas digitales pueden afectar cómo se siente y se percibe la estabilidad de la pareja.
Además, investigaciones disponibles en bases como PubMed Central muestran que las redes sociales facilitan algo llamado vigilancia digital: revisar constantemente a quién sigue tu pareja, qué comenta o qué fotos le gustan. Este comportamiento se relaciona con mayores niveles de ansiedad y celos, sobre todo en personas con apego inseguro. En ese contexto, un like puede convertirse en una señal de amenaza, aunque objetivamente no lo sea.
Entonces, ¿dar me gusta es infidelidad? La respuesta científica es clara: no necesariamente. Un like por sí solo no equivale a traición. Lo que marca la diferencia es la intención y el acuerdo dentro de la relación. Si ambos consideran que es algo sin importancia, probablemente no genere conflicto. Pero si existe ocultamiento, coqueteo constante o búsqueda de validación emocional fuera de la pareja, el problema deja de ser el clic y pasa a ser la dinámica.
Los expertos coinciden en que la fidelidad no se define solo por el contacto físico, sino también por la exclusividad emocional y la transparencia. Cuando la atención y la intimidad comienzan a desplazarse hacia alguien más, aunque sea en el entorno digital, la relación puede resentirse.
En conclusión, un like no es automáticamente infidelidad, pero tampoco es completamente neutro en todos los casos. En la era de las redes sociales, la clave no está en vigilar cada interacción, sino en hablar abiertamente sobre límites digitales. Porque hoy la fidelidad no solo se vive en persona, también se construye o se pone en riesgo en la pantalla.




