De frente y de perfil
Aunque se diga lo contrario, es evidente la ruptura entre el gobierno que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador michoacano Silvano Aureoles, quién tendrá que promover una controversia constitucional, ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para que se resuelva por la vía judicial, el conflicto generado por el bloqueo a las vías férreas que realizan integrantes la CNTE en el puerto de Lázaro Cárdenas.
El presidente apeló a la sensibilidad de los maestros y calificó de “capricho” la voluntad de los integrantes de la CNTE, de continuar con el bloqueo férreo que cumplen 14 días, causando pérdidas millonarias al estado y desestabilizando la economía del país.
Pero al mismo tiempo, reiteró que es responsabilidad del gobierno michoacano pagar a los maestros y resolver el problema del bloqueo de las vías del ferrocarril, que tienen paralizada la economía regional y la del Bajío mexicano.
Por su parte, el gobernador Silvano Aureoles, reveló el mal trato que recibe por parte de las autoridades federales, muy distinto al que presumen en el discurso oficial del presidente, que por cierto y a decir del mismo mandatario, no le toma la llamada y mucho menos le da audiencia.
También revela que las conversaciones con la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez, eran solo regaños por lo que el diálogo nunca fructificó.
Por si fuera poco, los emisarios del presidente, se reúnen con los dirigentes de la Coordinadora y firman minutas, sin hacer partícipes a las autoridades estatales, lo que representa una falta de respeto al mandatario y una violación al Pacto Federal.
Pese a que es competencia federal, el presidente ya manifestó que no desalojarán a los maestros por la fuerza, obligando al gobierno michoacano a sentarse a negociar con la CNTE.
Ante esto, el gobernador demanda la realización de auditorías al sector educativo y a la dirigencia de la CNTE.
Pero los que deberían sentarse a platicar de manera urgente, son el presidente de la República y el gobernador de Michoacán, porque el distanciamiento, solo trae incertidumbre y desasosiego a miles de trabajadores michoacanos que ven amenazados sus puestos de trabajo.
Esperamos que el desenlace de este drama, no profundice las diferencias entre ambas instancias, por el bien de Michoacán y por el bien de México.




