Nota lápidas, misterio y fiesta de muertos
MORELIA, Mich., 1 de noviembre de 2026.- En el camposanto siempre hay una sensación extraña, y aunque celebremos la muerte, y le metamos color, música y alegría, al final es el hecho de no ver nunca más en este plano terrenal a alguien a quien se quiso, es entonces el camposanto esa línea que divide la vida y la muerte.
Desde este 1 de noviembre, el panteón municipal de Morelia es una ebullición de vida; la gente va y viene por los pasillos, hay flores de cempasúchil por todos lados, muchos han acudido a limpiar las tumbas de sus deudos, y los trabajadores no se dan abasto llevando agua y limpiando tumbas.
Muchas personas buscan que para el 2 de noviembre, Día de Muertos, estos espacios donde descansan sus seres queridos, puedan lucir lo mejor posible, así sea mausoleos, criptas, capillas o simplemente un montón de tierra porque no alcanzó el presupuesto.
La gente se apresura porque hay un anuncio claro el cual indica que las actividades en este panteón van a parar a las 19 horas; no es como en la región de la ribera del lago de Pátzcuaro, donde la gente se queda velando toda la noche para recibir a sus difuntos.
Recordando a mamá
Entre los pasillos se encuentra Jesús, uno de cinco hermanos que custodian la tumba de su madre, la señora Josefina, y es que para ellos, cuenta Jesús a Quadratín, no se trata solamente de acudir en esta temporada de muertos, sino hacerlo con frecuencia, estar presente en la tumba de su madre, que se mantenga bien, y visitarla constantemente.

En la tumba han hecho también un altar, donde han puesto algunas cosas que le gustaban a doña Josefina, esta creatividad ha sido espontánea, asegura Jesús, "lo vamos ahí improvisando a como nos va gustando, y no hay una una idea que seguir sino es todo improvisado de acuerdo también a lo que ella estaba acostumbrada en vida, sus gustos, un poquito de todo para seguirla recordando".
Sabe que cerrarán el panteón cayendo la noche, así que estarán lo más que se pueda acompañando a su madre y compartiendo entre ellos, sin embargo, dice, no solo están presentes en esta ocasión sino que buscan estar el mayor tiempo posible en otras fechas también.
"Tratamos siempre estar todos los días, no es por la ocasión, de que nada más venimos por esta ocasión. Es lo que platicaba hace un momento con uno de mis hermanos, que como buenos mexicanos nomás en las fechas de celebraciones es cuando nos acordamos de venir a hacer un mantenimiento, una limpieza o nos acordamos de ellos", refiere.
Cuenta que es casi una tradición en su familia que todos los días del año estén pendientes de sus seres queridos que ya no están, "venimos, hacemos mantenimiento, limpieza y estamos con ella, recordándola, no exclusivamente esperamos una fecha especial para para hacerlo".
Explica que en casa han puesto también un altar para recordar a la señora, porque además es una tradición muy mexicana que les importa seguir preservando, "es lo que nos inculcaron desde pequeños, seguir la tradición".
Jesús siente que esta tradición se ha ido perdiendo poco a poco, que las nuevas generaciones la van dejando ir, "tratamos de rescatar lo más importante para nosotros, pues nos lo inculcaron en nuestra infancia".
Llama la atención que hay muchas tumbas descuidadas, con evidentes huellas del paso del tiempo, a las cuales se le ha dado muy poco mantenimiento, pero Jesús es prudente, reconoce que ese olvido no es fácil de juzgar, porque nunca se sabe qué es lo que hay detrás de cada uno de esos espacios, quizá la familia ya tampoco está, o vive muy lejos, o cualquier situación a la que no se le debe juzgar.




