Reconocen liderazgos de Morena trayectoria de Torres Piña
URUAPAN, Mich., 1 de noviembre de 2026.- A partir de aquel primero de noviembre de 2025, Uruapan se sintió huérfano. Había caído el hombre que, con su vida de por medio, buscaba devolver la seguridad a las familias uruapenses, el alcalde que hizo del combate a la delincuencia una de las principales banderas de su gobierno.
Carlos Manzo, el del Sombrero, había logrado que grupos dedicados al robo de vehículos se replegaran del municipio, mientras comerciantes volvían a levantar sus cortinas con la expectativa de trabajar sin el temor de que delincuentes llegaran a exigirles cuotas. Junto a sus policías encabezó acciones contra la criminalidad, detuvo a presuntos delincuentes y aseguró armamento de alto poder.
Su manera de gobernar comenzó a trascender las fronteras de Michoacán. Miles de mexicanos veían en él la posibilidad de un gobierno diferente, uno que no pactara con la delincuencia, donde los criminales no tendrían espacio.
Su popularidad y respaldo creían, el del Sombrero vivía su mejor momento hablando políticamente, cuando, durante el Festival de Velas, en la Plaza Morelos, fue abatido a balazos.
Miles de mexicanos lloraron su muerte, se volcaron a las calles, llenos de indignación y coraje unian sus voces a un una; justicia.
Primero en Uruapan, después Morelia, siguió Apatzingán, donde se registraron las primeras movilizaciones sociales para protestar por su muerte, la indignación se expandió y varios estados de la República participaron marchas masivas, todas ellas por Carlos Manzo. El 9 de noviembre, Uruapan paralizó todas sus actividades, la razón, marchar para exigir justicia, para recriminar al gobierno federal su ausencia ante los llamados que en más de una ocasión hizo Carlos Manzo para pedir ayuda de las fuerzas federales, que llegaron quince días después de su muerte.
Más de 100 mil voces gritaron justicia, el nombre de Carlos Manzo retumbó por las principales avenidas de Uruapan, en una marcha llena de dolor, conmoción y unidad. Allí, al culminar la movilización, Grecia Quiroz tomó las riendas del municipio, respaldada por miles de simpatizantes del movimiento que inició Carlos Manzo.
Las investigaciones han derivado en detenciones y órdenes de aprehensión, pero a un año del homicidio permanece el reclamo de esclarecer quién ordenó el crimen y llevar ante la justicia a todos los responsables.
Doce meses después, el recuerdo de Carlos Manzo permanece entre los uruapenses. Aquel primero de noviembre no solamente cayó el presidente municipal de Uruapan. Cayó con él la esperanza de miles de mexicanos, que en Carlos Manzo veían el futuro de un buen gobierno, uno que sí enfrentaría a la delincuencia, que no se doblegaria ante las ofensivas delincuenciales.
Pero con la muerte Carlos Manzo, el movimiento del sombrero se expandió, cómo él en vida lo adelantó, el pueblo enfureció e indignó contra los partidos políticos, ahora, el movimiento del sombrero buscará gobernar la entidad, y tomar alcaldías municipales.
Sin candidatos aún definidos, los municipios de la entidad podrían ser ocupados por representantes del movimiento independiente del Sombrero, en las próximas elecciones del 2027.