Todo listo en Santa Fe de la Laguna para vivir su Noche de Ánimas
MORELIA, Mich., 30 de octubre de 2026.- Parece una bóveda secreta como salida de alguna película, y en términos estrictos sí es una bóveda, pero adaptada para guardar el tesoro de las letras, las antiguas, las históricas, las que son patrimonio no solo de los michoacanos, sino del país.
Se trata del Archivo Histórico del Museo Casa de Morelos, espacio ubicado sobre la calle Morelos Sur en la esquina con la calle Lic. Soto Saldaña.
Ahí, el historiador Fernando Anaya, adscrito a este espacio, platica con Quadratín sobre este archivo que pertenece a un museo administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y al que no asisten tantas personas, o se confunden y van al que está a dos cuadras de ahí, al Museo Casa Natal de Morelos, que pertenece a la Secretaría de Cultura de Michoacán.

Fernando explica que quien visite este museo y en concreto el archivo histórico, lo que puede encontrar son más de 2 millones de documentos, "los más antiguos datan del siglo 17 y los más contemporáneos son del siglo 20".
La mayoría de estos documentos son de origen eclesiástico; aclara y explica que en algún momento en la Iglesia Católica, dentro del obispado y posteriormente al obispado de Michoacán, se elaboraron.
Lo que pueden encontrar aquí las personas externas es información de índole político, social, económico, artístico, entre otros. Por ejemplo, explica, uno de los tantos documentos relacionados con José María Morelos es uno donde el generalísimo es cura en Carácuaro.
En este, expone mientras abre un archivo, "podemos mostrarles documentos elaborados por él como cura de Carácuaro. Su labor eclesiástica lo llevó a elaborar registros de sus parroquias, y nosotros aquí tenemos registros originales firmados por él".
También, dice, hay en este lugar algunos documentos de su etapa insurgente, "y un par de documentos de los que podría presumir que son durante su etapa como arriero".

Este espacio del archivo es especial, se mantiene en condiciones óptimas de temperatura y humedad; el tratamiento es muy especial porque las hojas de papel son delicadas y pueden incluso generar hongos.
Son habitaciones que tienen puertas corredizas que se controlan a través de unos manerales que giran para abrir o cerrar, "este sistema de compactación evita que entren plagas; si llega a haber algún conato de incendio, tienden a retardar esta acción del fuego, y también van dentro de sus cajas de polipropileno, que son obscuras para evitar que entre la luz solar", explica.
Para la humedad, el historiador refiere que tienen unos termómetros para checar la temperatura y también algunos humidificadores para ver cómo está la humedad dentro.
Mientras explica que en cada área se va dividiendo por documentos de distintos siglos, arranca con el siglo 17, ejemplares, textos y documentos de 1600, y así se va hasta el siglo 20 con documentos de 1920, por lo que hay textos de la Revolución Mexicana y de la Guerra Cristera.
La propia historia del acervo es curiosa, cuenta, porque este acervo, el Gobierno del Estado se lo quitó a la Catedral, "no estamos seguros si durante la Cristiada o durante la Revolución se lo quitó y se resguardó en Palacio de Gobierno. Ahí, yo creo que las autoridades estatales no supieron qué hacer y estuvo en diferentes casas de la ciudad hasta que llegó aquí".
En ese entonces se puede decir que la condición del archivo estaba en condiciones regulares, expresa Fernando, "porque venía en legajos, y ya en los años 20, 30 que llegó aquí, cuentan los compañeros que estaban en las salas de allá, apilados".

Ya de los años 30 a los 70 empezó una labor de clasificación, señala y cuenta que por algunos azares del destino, "nos trajimos también parte de la documentación que perteneció al Gobierno del Estado. Y, por ejemplo, aquí puede encontrar esto que se llama Policía y Guerra, con información de la comandancia del gobierno del Estado de Michoacán".




