MORELIA, Mich., 17 de mayo de 2019.- Arrancó este viernes el noveno festival Morelia en Boca, que sitúa al estado como un referente gastronómico nacional. Dedicado a la comida popular y callejera, esta edición reúne a 32 chefs, tres sommeliers y 19 cocineras tradicionales. Colima estará como estado invitado.

Al inicio de la inauguración, los homenajeados para esta emisión número 9, la chef Mónica Patiño y al vitivinicultor Hugo D’Acosta, pasaron al escenario donde a través de videos presentaron sus reseñas, y más tarde nos entregaron reconocimientos, premios y sorpresas.

Claudia Chávez, titular de la Secretaría de Turismo (Sectur) de Michoacán, manifestó que para Michoacán, una de las políticas más importantes son las relacionadas con el turismo, pero también el sector agropecuario, que para esta edición se hizo presente con 40 productores de Michoacán. Dijo que esta parte era muy importante porque ofrecía una cadena de valor, porque la gastronomía se cuenta desde el campo hasta que llega a la mesa.

Destacó la labor que harán las cocineras tradicionales, ya que traen los productos desde su casa para ofrecer los platillos de la gastronomía michoacana en la Zona Cero del Morelia en Boca. Explicó que para ella, la cocina tradicional michoacana no debe rescatarse, pero si debe buscarse su conservación y promoción, ya que desde el 2010 forma parte de todo el mundo.

A su vez, Carlos Herrera Tello, secretario de Gobierno de Michoacán, dijo que el motivo de esta edición, es decir, la comida típica de nuestras calles y de nuestras cocinas tradicionales, “a Michoacán le cae como anillo al dedo porque son esas cocineras y cocineros tradicionales, el alma viva del estado de Michoacán”.

Manifestó que son las herederas del sabor y del color “de nuestros antepasados”, “nadie puede negar que en todas las regiones de la entidad encontramos platillos típicos que no tienen comparación alguna, las cocineras tradicionales de Michoacán mantienen viva nuestra cultura gastronómica”, dijo y fue más allá: “ingredientes, recetas, rituales que día a día se repiten y que se heredan a través de las generaciones, se transmiten en nuestras comunidades y sobre todo en nuestra meseta purépecha”.

Una vez concluidos los reconocimientos y los discursos, se realizó un brindis con un vino traído de sorpresa por la hija del homenajeado Hugo D’Acosta; Julia D’Acosta, y por algunos alumnos del vitivinicultor. Después se procedió al tradicional corte del listón.