Sin reporte de desaparición, personas que viven en las calles de Morelia
MORELIA, Mich., 6 de septiembre de 2026.- El robo de sus instrumentos y equipo de sonido llevó a Media Luna a escalar su reclamo ante autoridades estatales y municipales, al advertir que su caso no es aislado y cuestionar que haya sido necesaria la presión mediática para evitar que la denuncia quedara archivada.
Media Luna es una agrupación de la familia Mejía Almonte, con más de 20 años de historia y cuatro generaciones vinculadas a la música. Su propuesta recoge una tradición familiar de canto político, libertario y revolucionario, ligada a temas como la justicia, la tierra y las luchas sociales.
“Fue la presión mediática y el cuestionamiento directo que los medios hicieron a las autoridades de seguridad estatal y municipal lo que impidió que nuestro caso fuera archivado”, sostuvo este domingo la agrupación mediante un posicionamiento difundido a través de sus redes sociales.
Media Luna reportó que el 1 de septiembre se reunió con el director de Gobernación, quien se comprometió a dar seguimiento inmediato al caso y coordinar a las instituciones de seguridad.
También se plantearon las denuncias de inseguridad de vecinos y personas que transitan por la zona, asunto que deberá llevarse edte mes a una reunión interinstitucional.
La agrupación vinculó su caso con otros robos contra artistas: un teclado al maestro Bernardo, equipo fotográfico a Kevin en la mifma zona y percusiones a otra colega en el estacionamiento de Costco. Para Media Luna, su propio robo fue “la gota que derramó el vaso de un problema mucho mayor”.
El atraco ocurrió el 29 de agosto, apenas 48 horas después de que Media Luna presentara en el Teatro Mariano Matamoros su disco Floreciendo en la memoria, un trabajo en el que denuncia desapariciones de personas, asesinatos, despojo de tierras y corrupción.
En su primer posicionamiento sobre los hechos, la familia Mejía Almonte planteó la posibilidad de que el robo hubiera sido premeditado y dirigido, aunque fue cuidadosa en señalar que no podía establecer una relación directa entre el contenido del disco y la sustracción de sus instrumentos.
“No afirmamos que exista una relación directa entre ambos hechos, pero en más de 20 años de historia como grupo nunca nos había ocurrido algo así”, señaló entonces.
En el nuevo comunicado, Media Luna puso el acento en la respuesta de las instituciones y cuestionó los mecanismos para denunciar y acceder a la videovigilancia. “¿Es la presión mediática la condición para que se atiendan las denuncias?”, planteó.
Exigió al municipio y al estado revisar procedimientos que calificó como “ineficientes” y “revictimizantes”, y reclamó que las cámaras adquiridas con recursos públicos cumplan efectivamente su función ante la comisión de delitos.
La agrupación aseguró que más de 200 artistas, festivales, centros culturales, colectivos, organizaciones y promotores culturales de Europa y Latinoamérica se han sumado a la exigencia para localizar sus instrumentos y eqiuipo.
El pronunciamiento incorporó además otros reclamos de la comunidad artística, entre ellos el manejo y los costos del Teatro Mariano Matamoros y una deuda superior al millón de pesos que, según Media Luna, permanece pendiente con artistas desde la Expoferia Michoacán de 2015.




