De frente y de perfil
“La mejor manera de predecir el futuro es creándolo.”
Peter Drucker
La estructura de nuestras democracias modernas padece de una miopía crónica. Los ciclos electorales incentivan soluciones de corto plazo, dejando las crisis climáticas, la deuda pública y el agotamiento de recursos para "los que vendrán".
Ante este vacío ético y legal, surge la propuesta del Tribunal del Futuro: un órgano judicial diseñado no para juzgar los errores del pasado, sino para prevenir las negligencias del presente.
A diferencia de los órganos de impartición de justicia tradicionales que resuelven conflictos entre ciudadanos o estados actuales, el Tribunal del Futuro actúa como un órgano de justicia preventiva. Su función principal es representar a un grupo demográfico que no tiene voz, ni voto, ni presencia física: los ciudadanos del mañana.
Este tribunal operaría bajo un principio de equidad intergeneracional, asegurando que el bienestar de la generación actual no se logre a costa de la viabilidad de las siguientes, con capacidad de suspender leyes o proyectos de infraestructura que demuestren, mediante evidencia científica, un daño irreversible a largo plazo (Deforestaciones masivas, deuda pública, gestión de residuos nucleares, etc.).
¿Quién hablaría por estos no nacidos?: La Defensoría del Futuro. Un cuerpo interdisciplinario compuestos por juristas especializados en derechos humanos y derecho ambiental; científicos y prospectivistas encargados de modelar los impactos de las políticas actuales en horizontes de 50 a 100 años; y, representantes de la juventud, asegurando que la transición entre el presente y el futuro tenga un puente humano directo.
Debemos de tener PRESENTE, que las soluciones de hoy pueden ser los problemas del mañana, y actuar en armonía con ello. Tenemos la obligación moral de ser buenos ancestros.
Este Tribunal sería de gran utilidad en el Michoacán del Siglo XXI, donde se ha aprobado constantemente deuda, sin saber realmente la sostenibilidad; después se ha prohibido la deuda pública de largo plazo, sin tener claro también si esto es benéfico o perjudicial para el desarrollo y el crecimiento; y, recientemente, se ha autorizado al Ejecutivo a enajenar diversos inmuebles propiedad del pueblo de Michoacán, sin claridad en los fines o beneficios de ello.
Quienes llegaron hasta aquí en su lectura pueden creer que estoy bajo los efectos de alguna sustancia recreativa. Pero no, no es así, ni estoy inventando el hilo negro. En 2015, en Gales, se aprobó la Ley de Bienestar de las Generaciones Futuras, que creó el Comisionado para el Bienestar de las Generaciones Futuras, que tiene la responsabilidad de representarlas y defenderlas de los gobiernos cuando sus actuaciones pueden resultar en su perjuicio.
Sé que es una propuesta soñadora. Parece ocioso y hasta un lujo el preocuparnos por resolver los problemas del futuro, cuando los del presente: pobreza, inseguridad, corrupción, pérdida de valores y deficiente salud mental, hacen muy complejo nuestro día a día; pero es importante que lo hagamos, de lo contrario el futuro será aún más caótico.




