Confirma FGE un detenido por feminicidio de Janet en Charo
CHARO, Mich., 23 de octubre de 2026.- “No estamos todos, nos falta Janeth”, es la frase se repite entre las flores, las cartulinas y los mensajes que colocaron en Palacio Municipal de Charo. La respuesta del cabildo fue una: silencio, con la suspensión de la jornada laboral. No resistió la comuna la demanda social de justicia para Janeth.
Janeth tenía 27 años. Su muerte reunió a mujeres y habitantes del municipio en una protesta que llevó el reclamo hasta las puertas del Ayuntamiento, encabezado por Gabriel Molinero, alcalde emanado de Movimiento Ciudadano.
Este viernes, el Palacio Municipal amaneció cerrado. No hubo actividades y, detrás de las puertas, tampoco una respuesta pública al reclamo que desde el jueves tomó las calles de Charo.
Afuera, cinco policías municipales custodiaban el inmueble. En las paredes y los accesos, las flores y los mensajes dejaron constancia de una ausencia que no se resuelve con el cierre de oficinas: la de Janeth, asesinada, y la de una autoridad a la que la población reclama una respuesta.
La frase que acompaña las flores no habla de trámites ni de horarios de atención. Habla de alguien que ya no volverá a casa. De una familia que enfrenta su pérdida y de una comunidad que salió a las calles para pedir justicia.
El Ayuntamiento, en cambio, guardó silencio.
La explicación que circuló desde el gobierno municipal fue que Molinero estaba de vacaciones. De acuerdo con la versión transmitida a familiares, el presidente municipal se encontraba en un lugar sin cobertura telefónica. La primera referencia apuntaba a un rancho dentro del municipio, aunque, según esa misma versión, los emisarios del Ayuntamiento no habían conseguido localizarlo para informarle sobre las protestas.
En las calles, otra versión comenzó a circular: que el alcalde había viajado a Europa. Hasta este viernes, esa posibilidad no estaba confirmada.
Mientras las versiones se multiplican, las puertas del Palacio Municipal permanecen cerradas. No había un pronunciamiento público del alcalde sobre el asesinato de Janeth ni sobre las exigencias que llevaron a las personas a manifestarse.
Las flores, en cambio, siguen ahí, marchitandose un poco más cada minuto, como la madre de Janeth. Como el cuerpo de Janeth.
En la plaza, en el kiosco, frente a la casa de Janeth y sobre el suelo, las cartulinas conservaron el mensaje de quienes se negaron a que su muerte pasara inadvertida. Cada una de ellas devolvió el nombre de la joven al espacio público, lejos de los expedientes y de las explicaciones que todavía esperan.
“No estamos todos, nos falta Janeth”.
En Charo, la ausencia de Janeth se hizo presente en las calles. La del alcalde se hizo notar en las puertas cerradas del Palacio Municipal.




