Llama Torres Piña a escuchar al pueblo para orientar inversión pública
MORELIA, Mich., 22 de octubre de 2026.- Forzados por los escenarios y los números en la encuesta, PRI y PAN se ven en la necesidad de cohabitar en la boleta hacia el 2027; obligados a compartir emblemas; obligados al pragmátismo puro, para, por un lado, intentar frenar el avasallamiento de Morena y, por el otro, el más real, para garantizar la sobrevivencia política y el financiamiento público.
Así llegan a la alianza, no oficializada, pero sí acordada.
Ambos, viejos antagonistas, vuelven a juntarse en la cruzada antimorena.
La IA la define así: no nace de una coincidencia ideológica, sino de una estrategia de resistencia mutua.
La alianza PRI-PAN trae un largo y espinoso camino; con encuentros y desencuentros; ataques y reconocimientos; idas y vueltas; constantes "!sí!", constantes "¡no!".
En el cuartel tricolor, suena y resuena la palabra alianza.
En Sargento Manuel de la Rosa, se dice que no. Que no da para tanto.
En Allende y Galeana, tampoco se cede, aunque es donde mayor preocupación hay.
Entre jaloneos y mensajes epistolares, semana tras semana; entre fotos de abrazos y manos estrechadas entre Carlos Quintana y Memo Valencia, la alianza va cuajando, agarrando forma.
Quizá la última semana de octubre, primera de noviembre, se haga el anuncio.
Ya hay una línea nacional que apunta a que las dirigencias locales ajusten los acuerdos.
En el PRI, se habla de una alianza general: distritos federales, locales y alcaldías. Con sus reservas.
En el PAN, se sostiene que deben liderar donde son gobierno, incluida Morelia.
En el PRI defienden sus fortalezas territoriales.
En el PAN se teme al desgaste histórico que acumula el tricolor, tras 100 años de existencia y un fuerte rechazo social.
Busca recuperar y defender bastiones claves como Morelia, Zamora, Zitácuaro, La Piedad, Apatzingán, Sahuayo, Uruapan. Y distritos, locales y federales, los más que se puedan, donde haya competitividad y rentabilidad de sus cuadros, priista o panista.
No habrá encuestas. Ya se apalabró, más o menos, dónde, cómo y quiénes serán los aspirantes.
Morelia sigue álgido. El reclamo de Guillermo Valencia, apunta a la catafixia: la capital para el PRI, la gubernatura para Alfonso Martínez.
Empero, el PAN ya puso sobre la mesa a su carta. Ya se anticipó a cualquier escenario y a cualquier negociación. El hermano de Marko Cortés, es inamovible en cualquier espacio de la alianza.
Así también lo ve Alfonso Martínez, quien trata de cuadrar las mejores condiciones para el bloque que le acompañará en la ruta del 27.
De acuerdo a los números de Mitosfky, la alianza arrancaría con un piso de 15.1 puntos porcentuales en la preferencia ciudadana. Morena lideró con 41.5 por ciento. 26 puntos de diferencia.
Rubrum fue más generosa: Morena 37.5, PAN-PRI, 17.7 por ciento. Casi 20 puntos.
Esta será la tercera ocasión en que la maquinaria del PRIAN transite hacia una justa electoral.
Lo hará en un campo muy distinto al del 2021 y al del 2024.
Ahora, hay un nuevo jugador, el jugador que abrió la contienda a tercios y cuya presencia, resintió más el bloque opositor.
Grecia Quiroz fracturó la dinámica tradicional del escenario político estatal y se colocó como la opción opositora a vencer, por encima de la alianza PRI-PAN, con un nivel de competencia de menos de un dígito por debajo de Morena.




