Denuncia Magistrada del Teemich presiones, sobornos y amenazas
MORELIA, Mich., 22 de octubre de 2026.- Aunque los pataleos siguen, el desprendimiento real del PT de la coalición de la Cuarta Transformación se ve más lejano de lo que aparenta.
Al menos en Michoacán, la historia de amagos, desencuentros y reencuentros con el PT es larga, muy larga, desde antes de que existiera Morena.
En todos los casos, sin excepción, al final se da la alineación.
Es, en el fondo, un tema de presión, rayando en el chantaje.
Paco Huacus, un operador expetista, ve el panorama:
“2011, Pepe Cázares, un exlíder de la CNTE, es rebasado por la negociación entre Alberto Anaya y López Obrador para empujar a Silvano. 2015, el PT postula a Selene Vázquez Alatorre y también la candidatura es negociada, nuevamente por Silvano. 2021, Reginaldo acuerda con Morón, pero construye de manera paralela con Silvano una candidatura propia del PT en la figura de Reginaldo, quien cayó enfermo por Covid”.
Hacia 2027, sin figuras sólidas, el PT juega con el profesor Morón y se equivoca al no detectar las señales que venían de México, expone.
En ese marco inscribe los jaloneos, la exigencia de reponer el proceso y la repetición de la encuesta.
Conocedor de las entrañas del petismo, el exdiputado federal asevera que, si el PT define ir solo en la elección, como ha advertido, no solo perderá espacios, sino que enfrentará el riesgo real de perder el registro.
El pronóstico va de la mano con la reciente encuesta de El Financiero, que acaba de salir del horno y coloca a Morena con 46 puntos en la preferencia electoral y al PT apenas con uno, con el filo de la guillotina encima.
El PT, según el propio Reginaldo, mantiene en pausa la alianza y la relación con Morena, luego de que ninguna de sus cartas resultara electa en el proceso de encuestas para definir a los coordinadores estatales.
Eso ha motivado que mantenga agitadas las aguas, advierta sobre un costoso descarrilamiento de la 4T y aliente escenarios de derrota para las gubernaturas y, en consecuencia, para la presidenta Claudia Sheinbaum y su mayoría en el Congreso de la Unión.
El PT está corriendo por dos vías: un ala endurecida, en voz de Reginaldo, y otra más afable, representada por Beto Anaya.
“Seguiremos avanzando al lado de nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum.
No hay rompimiento con Morena ni con los aliados, solo una relación en pausa”, ha dicho.
Michoacán es uno de los epicentros del diferendo.
Desde Morena, su presidenta, Ariadna Montiel, habla de que se logrará transitar en unidad.
Citlali, más dura, enfatizó que Morena no permitirá que aliados, terceros ni aspirantes pongan en duda o cuestionen el método, el mismo que eligió a Claudia Sheinbaum y que constituye uno de los principales sellos de la casa.
“Sin nosotros, sin nuestros votos, no se hubiera ganado Michoacán en 2021”, refiere Reginaldo.
También presume que ellos nacieron con el movimiento y que arroparon a López Obrador en sus primeras batallas.
Pelea el derecho de piso como patente de corso. Disputa y quiere los mismos espacios que se le dan a su otro aliado, el Verde, que se llevó cuatro coordinaciones estatales.
Hoy, el PT llega a una coyuntura con pocas canicas para forzar los escenarios. Empero, conservar, al menos, lo ya alcanzado le sirve de mucho.
En Michoacán, el PT consolidó su activo político gracias a la coalición.
Cinco de los 40 diputados locales son rojos. También logró 12 alcaldías, solo o en coalición.
De acuerdo con las cifras, 462 mil michoacanos son gobernados bajo el puño petista, lo que representa el 10 por ciento de la población.
El PT, dice Huacus, tiene una gran necesidad de Morena. Y no solo por el tema político, agrega, sino por los Centros de Desarrollo Infantil, a los que se destinan más de mil millones de pesos del presupuesto federal.
Eso, dice, concita y mueve el interés de fondo.
Huacus, mago, matemático, contador, prestidigitador, sabe cómo son las mesas del PT y Morena; dónde, cuándo y cómo apretar. Siempre salió con una buena rebanada del pastel para la causa, aun con el poco activo petista.
Pero hoy ve un escenario diferente para el partido de la estrella amarilla.
Sin Morena, no le ve posibilidades al PT.
“Están usando la figura del profesor Morón para subirla a la mesa de la negociación”, dice.
A media semana, la versión se afianzó. Reginaldo y Anaya, por separado, reafirmaron la figura del senador. Lo tienen como carta fuerte por Michoacán, pese a que el profesor afirmó que se mantiene en Morena.
Estiran la liga y precisan que primero Morena debe resolver su diferendo en Michoacán y luego encarar al PT. La nueva encuesta, la que ellos quieren, con Morón a la cabeza.
Los plazos se alargaron mucho, muchísimo. Ariadna lo dijo en Hermosillo y en la Ciudad de México: el proceso está concluido.
Y, mientras se aplazan los tiempos, la capacidad de maniobra y negociación también se diluye; no se encarece.
Las fortalezas moronistas comenzaron a ceder y, en el PT, también hay señales de que las corvas ceden y se abren boquetes entre sus filas, con referentes que ya tocan las puertas de Morena.
El de Apatzingán prevé que, en solitario, el PT podría tener su peor elección y obtener los peores resultados de los últimos años si persiste en su actitud desafiante.
Pero, en el fondo, no lo ve así. Ve a un PT alineado, sumado, aliado y cobijado por la enorme maquinaria que es Morena, cuya cabeza en Michoacán es Torres Piña.




