Reporta SESNSP 20 víctimas de trata en Michoacán de enero a agosto 2026
CHARO, Mich., 22 de octubre de 2026.- “Vente, vente, la niña está muerta”. Esas fueron las palabras que María de Lourdes escuchó de la madre de Janeth la mañana de este jueves. Se preparaba para salir a vender tortillas y gorditas cuando el llamado la hizo abandonar sus planes. No sabía que estaba a punto de enfrentar la imagen que marcaría el día más triste de su vida.
Janeth tenía 27 años. En su familia le decían Jenny. Vendía pollo y estaba casada. Su madre y sus tías se dedican al comercio de alimentos, una actividad con la que sostienen los gastos de la casa. Hoy, además de enfrentar su ausencia, tienen que resolver cómo darle sepultura. No cuentan con recursos para hacerlo y asegura que nadie se ha acercado a ofrecerles ayuda.
María de Lourdes, tía de Jenny, recuerda que, al escuchar la noticia, solo pudo preguntarse: “¿Cómo es que está muerta mi niña?”. La madre de Janeth tampoco encontraba respuestas.
La tía relató a Quadratín vía telefónica que, en medio de aquella noticia, todavía incrédula, el cuerpo le respondió y salió de inmediato en busca de su niña. Resonando en su cabeza aquella pregunta: "¿Cómo que se ahorcó mi niña?.
No recuerda con claridad hacia dónde corrió la madre de la joven, pero supo que acudió al Ayuntamiento. Ella, por su parte, llegó confundida y en shock a casa, en el barrio de San Juan, pidió a los policías que le permitieran ver a su sobrina.
“Yo les pedí a los policías ver a mi niña, y me dijeron que estaba dentro de un ropero”.
Cuando pudo conocer las condiciones en que encontraron a Janeth, la escena la dejó sin palabras. La joven estaba semidesnuda y tenía algo en el cuello. Para su familia, aquella imagen no correspondía con la explicación que recibió en un primer momento.
Las preguntas se acumularon. Con el paso de las horas, sus familiares recordaron las circunstancias que rodearon la agresión. Todo lo que pasaba a su alrededor. Una fiesta patronal llena de personas que no conocían.
En Charo se celebran las fiestas del pueblo. Afuera de la vivienda, según el relato familiar, había hombres que no conocían y que consumían alcohol. Por temor, la madre de Janeth pidió a su hija menor que cerrara la casa con llave.
La familia sospecha que al menos cuatro hombres entraron a la vivienda y atacaron a Janeth. Sus parientes sostienen que, además de privarla de la vida, la joven fue víctima de violencia sexual. Pero, las circunstancias corresponde a las autoridades ministeriales establecerlas.
Janeth pertenecía a la comunidad LGBTQ+. Su muerte deja a una familia en condiciones vulnerables. Viven del comercio y ahora debe afrontar el duelo sin saber cómo cubrir los gastos funerarios.
Azucena, otra de sus tías, pide justicia. La exigencia no se limita a conocer quién mató a Jenny, sino a que las autoridades investiguen los hechos y respondan ante una familia que, hasta ahora, asegura no haber recibido apoyo del gobierno municipal.
Las tías acudieron a la sindicatura para buscar ayuda. Ahí, según su testimonio, les dijeron que el alcalde no estaba disponible porque se encontraba en una zona sin señal telefónica.
“Me dijo la síndica que está en una zona donde no hay señal”, recordó Azucena.
La respuesta dejó a la familia sin la atención que buscaba. Mientras esperan información sobre la investigación, tampoco saben cómo reunirán el dinero para despedir a Janeth.
En la casa, las mujeres que cada día salen a vender tortillas, gorditas y pollo ahora tienen que organizarse para darle sepultura a una de las suyas. La pregunta que acompaña a María de Lourdes desde aquella mañana sigue sin respuesta: ¿cómo fue que su sobrina terminó muerta dentro de su propia casa?.
Pero algo tienen en claro. Quieren justicia.
Para la familia, la exigencia es que el asesinato de Janeth no quede impune.
Hay cuatro detenidos, según fueron informados. Pero todavía no pasa 24 horas desde que fue asesinada. Todavía falta un largo camino que recorrer. Uno largo para una familia de origen humilde, que no tiene recursos siquiera para la sepultura.




