Asesinato de Janeth en Charo se investiga bajo protocolo de feminicidio
MORELIA, Mich., 23 de octubre de 2026. - “Bendita eres tú entre todas las mujeres…”, repite la rezandera frente al féretro de Janeth, asesinada el pasado jueves en Charo. Alrededor de la caja, unas 20 mujeres acompañan la oración. Algunas lloran en silencio; otras abrazan a la madre y a la pareja de la víctima.
Han pasado cerca de siete horas desde que Janeth regresó a casa. Esta vez no llegó para continuar con su vida cotidiana, atender a su familia o salir a vender pollo, como lo hacía todos los días.
Volvió dentro de una caja. La última forma en que las madres quieren ver a sus hijos.
El dolor atraviesa las habitaciones de la vivienda que una vez habitó Janeth. Cada espacio es independiente. Y, hoy parece especialmente frío. Ahí vive una familia de origen humilde, sin riquezas materiales, pero con una red de afectos que ahora intenta sostener a quienes quedaron frente a la pérdida.
La madre de Janeth rompe en gritos por momentos. La tristeza la rebasa y las mujeres de la familia se acercan para abrazarla. También rodean a la pareja de Janeth. No hay palabras que devuelvan a la mujer que falta. El vacío que dejó. Su ausencia se nota más.
Queda el contacto de los brazos, la compañía y el llanto compartido.
La casa se convierte en punto de reunión para quienes conocieron a Janeth y para quienes hoy se acercan a acompañar a su familia. El reclamo se repite entre los presentes: justicia.
Janeth era comerciante. Todos los días vendía pollo y formaba parte de la actividad cotidiana de la comunidad. Su ausencia no se limita al espacio que ocupaba en su casa, también en el barrio de Santiago.
También deja de estar en los lugares donde trabajaba, entre las personas que la conocían y en las jornadas que hasta el jueves formaban parte de su vida.
Ahora, quienes antes coincidían con ella en el comercio se han sumado a la familia. Vecinos, organizaciones y exalcaldes han acudido para expresar su respaldo. En medio de las carencias económicas y los gastos que implica una sepultura, la comunidad responde por Janeth y acompaña a quienes deberán despedirla.
La familia se prepara para el sepelio, previsto para el próximo sábado en la cabecera municipal. Entre las oraciones, el duelo transcurre sin que exista una respuesta capaz de aliviar la ausencia, "¿qué pasó, por qué?." La despedida tiene fecha; la exigencia de justicia permanece.
En esa casa, donde las mujeres se abrazan para sostener a la madre y a la pareja de Janeth, también pesa otra ausencia: la del Ayuntamiento de Charo.
Pesa más cuando en una pared frente a la casa hay un barda pintada en negro y naranja: "Gabriel Molinero. Presidente Charo", lo que queda de la campaña pasada.
Hasta el momento, el alcalde Gabriel Molinero no se ha presentado en el hogar de la víctima, de acuerdo con lo señalado por los presentes.
Su ausencia ha dado lugar a versiones sobre unas supuestas vacaciones fuera del país, una versión que requiere confirmación. Mientras tanto, en la vivienda, la familia enfrenta el duelo y organiza la última despedida de Janeth.
Adentro, su madre tiene que aprender a vivir con una ausencia que acaba de llegar a casa.




