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MORELIA, Mich., 20 de octubre de 2026.- A 11 años del feminicidio de Fátima Varinia Quintana, asesinada en el Estado de México, el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) presentó el documental Querida Fátima, acompañado de una intervención artística en el Teatro Rubén Romero para recordar a las mujeres víctimas de feminicidio en México.
En entrevista con Quadratín, Rodrigo Reyes, uno de los cinco directores del documental, explicó que la película propone un recorrido junto a los familiares de Fátima, quienes participan como codirectores de la obra y llevan su exigencia de justicia hasta el Zócalo de la Ciudad de México, durante la movilización del 8 de marzo, frente a la presidenta Claudia Sheinbaum.
“Es un retrato de la vida de muchas familias de nuestro país que han sido tocadas por esta violencia”, expresó.
Cuestionado sobre el papel del cine ante las problemáticas sociales actuales, el cineasta consideró que el séptimo arte no debe limitarse a entretener o distraer al público, sino que puede contribuir a cuestionar la realidad y generar conciencia sobre la violencia que atraviesa al país.
“A menudo, el cine busca distraernos o divertirnos, pero también debe revelarnos, ser un espejo de nuestro mundo y de lo que estamos viviendo. La violencia en México nos está rebasando y está dejando una secuela intergeneracional”, señaló.
El cineasta advirtió que la exposición constante a la violencia puede llevar a normalizarla, por lo que consideró que el cine puede interrumpir esa indiferencia a través de la poesía y la belleza.
Como parte de las actividades, el Teatro Rubén Romero fue intervenido con una serie de muñecas de cartón pintadas de morado, cada una con el nombre de una mujer víctima de feminicidio en México.
El director explicó que la instalación surgió como una propuesta de la familia de Fátima, con la intención de llevar la memoria de las víctimas a los espacios culturales y recordar que la violencia feminicida continúa presente en la vida cotidiana.
“Justamente lo que buscan es interrumpir nuestro confort y recordarnos que existen muchísimas víctimas de feminicidio en nuestro país. Es importante intervenir un poco el festival y que la gente que va de camino al cine recuerde que esta realidad está aquí”, afirmó.
El director habló sobre el proceso de realización del documental, que implicó escuchar a los familiares de Fátima y acompañarlos en los lugares que forman parte de su exigencia de justicia.
Consideró que, al trabajar con historias reales, los cineastas deben encontrar un equilibrio entre su propuesta artística y el respeto a las experiencias que otras personas les confían.
“Yo creo que en toda película sobre la realidad, un director tiene que saber escuchar al mundo y aplicar su arte y su poesía a esta historia que las familias te están contando y compartiendo. Te dicen que tienes que venir aquí, donde sucedió lo que le hicieron a nuestra hija y que tienes que venir al Zócalo porque estamos en un plantón, sin perder de vista tu arte”.




