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CIUDAD DE MÉXICO, 14 de abril de 2026.– El tablero político rumbo a la gubernatura de Michoacán comienza a sacudirse con fuerza y sin disimulo. Lo que parecía una alianza natural entre el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Morena, hoy se desmorona entre reproches, acusaciones de incumplimientos y una reconfiguración que ya apunta hacia un viejo adversario de la 4t: el PRI.
La señal más reciente no es menor ni casual. Tras la ruptura formal del PVEM con Morena en San Luis Potosí —episodio que exhibió tensiones acumuladas en la relación nacional—, la dirigencia verde ha comenzado a explorar nuevos entendimientos. Y en Michoacán, ese viraje toma forma en conversaciones iniciales con el tricolor para construir una eventual alianza electoral que dispute la gubernatura.
El movimiento tiene nombre y rostro. Ernesto Núñez, líder del PVEM en Michoacán, conversó durante casi cinco horas con Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, y Juan Antonio Magaña de la Mora, ex candidato a gobernador por el Verde. La fotografía que logró Quadratín no solo documenta un encuentro: proyecta una intención.
El mensaje es claro: el Verde no solo rompió de facto con Morena, sino que está dispuesto a redibujar el mapa político en la entidad, incluso si eso implica aliarse con quien hasta hace poco era antagonista natural.
En Michoacán, la fractura con Morena no es nueva, pero sí posiblemente definitiva. Originalmente, el PVEM había caminado en paralelo con el senador Raúl Morón, considerado la carta fuerte del partido guinda para la gubernatura… hasta que fue asesinado Carlos Manzo y trascendieron acusaciones en su contra.
Así las cosas, las negociaciones se estancaron y terminaron por romperse ante lo que los verdes califican como incumplimiento de acuerdos previos por parte de Morón, cuyos movimientos son guiados por su padrino político y operador territorial, el terrorífico LEonel Godoy.
Esa ruptura dejó heridas abiertas y, sobre todo, un espacio político que ahora el Verde busca capitalizar. La lógica es pragmática: sin garantías de trato equitativo dentro de Morena, el PVEM opta por negociar desde otra trinchera, donde pueda incidir de manera real en la definición de candidaturas y agenda.
El PRI, por su parte, encuentra en esta coyuntura una bocanada de oxígeno. Golpeado en procesos recientes y con una estructura que busca rearticularse, el tricolor ve en el Verde un aliado que podría aportarle competitividad territorial y votos estratégicos en una elección que se anticipa cerrada y fragmentada.
Pero el eventual entendimiento no está exento de riesgos ni contradicciones. Una alianza Verde-PRI obligaría a ambas fuerzas a explicar un giro que, para muchos, podría interpretarse como una reedición de viejas prácticas políticas bajo nuevas etiquetas. La narrativa de cambio que ambos han intentado construir en distintos momentos enfrentaría una prueba de credibilidad.
Aun así, el cálculo político parece imponerse. La posibilidad de una coalición entre PVEM y PRI no solo alteraría las expectativas rumbo a la gubernatura de Michoacán, sino que también enviaría un mensaje nacional sobre la fragilidad de las alianzas con Morena y la disposición de sus antiguos aliados para reacomodarse en función de intereses concretos.
En este escenario, la figura de Juan Antonio Magaña de la Mora vuelve a cobrar relevancia como posible carta competitiva, mientras que Ernesto Núñez se posiciona como un operador clave en la construcción de este nuevo bloque.
La ecuación está lejos de resolverse, pero el movimiento ya está en marcha. Y en política, cuando los hechos mediáticos empiezan a hablar, es porque los acuerdos —o al menos las intenciones— ya cruzaron el terreno de lo posible.
Michoacán entra así en una fase de alta tensión política, donde las lealtades se redefinen y las alianzas dejan de ser permanentes para convertirse en instrumentos de supervivencia. El Verde ha decidido moverse. El PRI escucha. Y Morena, por ahora, observa cómo uno de sus antiguos aliados comienza a jugar en contra.
La pregunta no es si habrá alianza, sino hasta dónde están dispuestos a llegar para arrebatar el poder.
Y, lo más categórico: Ernesto Núñez no solo acudió al encuentro con Alito con el acompañamiento de Magaña de la Mora, sino que también estuvo acuerpado por tres líderes emblemáticos de la cúpula nacional del PVEM.




