Condena CSIM que Congreso retrase a 2027 consulta indígena en educación
MORELIA, Mich., 6 de julio de 2025.- El debate por la gubernatura de Michoacán en 2027 ha expuesto fisuras entre las mujeres de Morena, divididas entre quienes respaldan la alternancia de género como principio ineludible, y quienes advierten riesgos de imposición si se privilegian las afinidades políticas por encima del mérito y la trayectoria.
La senadora Celeste Ascencio Ortega sostuvo que “para el 2027 tocaría mujer sí o sí”, y subrayó que Morena ya ha dado muestras de alternancia: “En 2015 fue María de la Luz Núñez; en 2021, Alfredo Ramírez Bedolla. Ahora nos toca a nosotras”.
Desde otra trinchera, la exdiputada federal Ana Lilia Guillén, identificada con el equipo político del senador Raúl Morón Orozco, lanzó críticas al Ejecutivo estatal por impulsar perfiles femeninos sin sustento en la experiencia: “Me parece que puede ser en un momento dado un hermoso deseo que él tenga para que quede alguna de las mujeres que están cerca de él”, ironizó. “Eso no nos va a resolver a los michoacanos nada”.
Guillén rechazó que la decisión deba sustentarse en cercanías personales. “¿No que vamos por el servicio? Ah, por favor. No solamente porque sea mujer, sino porque de verdad tenga una visión clara de qué se ocupa en Michoacán”.
Y agregó: “No al caciquismo, no al compadrazgo, no al nepotismo. ¿Y qué estamos viendo? Reproduciéndose a gran escala lo que el estatuto nos prohíbe”.
Por su parte, Celeste Ascencio defendió que el tema va más allá del decreto: “Lo que necesita Michoacán es un perfil capacitado, que le sepa entrar a las problemáticas y que pueda resolver. Las mujeres en Michoacán estamos listas”, dijo.
Al reiterar que desde enero ha sostenido encuentros con liderazgos femeninos del gabinete legal y ampliado, así como con presidentas municipales.
La división se hizo aún más visible tras la decisión del Congreso de Michoacán de bajar del orden del día el dictamen de reforma constitucional al artículo 82, que planteaba garantizar la alternancia entre hombres y mujeres en la titularidad del Poder Ejecutivo.
En su momento, la senadora Ascencio propuso a las diputadas locales una rueda de prensa para fijar postura, pero reconoció que algunas de ellas refirieron estar viviendo violencia política en razón de género.
Una de las legisladoras que, aunque a pregunta expresa, sí alzó la voz, fue la diputada morenista Emma Rivera Camacho, quien negó que hubiera una instrucción de la dirigencia nacional para frenar la reforma.
No, calladitas no nos vemos más bonitas”, expresó días atrás. Rivera Camacho aseguró que se llevarán a cabo foros de discusión y recordó que las mujeres han esperado más de 200 años para gobernar, por lo que, a su juicio, los 12 años que los hombres tendrían que esperar, no representarían un sacrificio excesivo.
Mientras tanto, en los actos públicos del partido, el discurso de “es tiempo de mujeres” sigue siendo recurrente, pero la operación política interna parece avanzar en direcciones distintas.
La senadora Ascencio confió en que la trayectoria de mujeres las permitirá conquistar espacios de poder desde la legitimidad, mientras que Guillén advirtió que cualquier candidatura sustentada en la cercanía con el gobernador sería un retroceso.
“No estoy en contra de que sea mujer, aclaro, pero que tenga méritos, no porque sea afín”, remató. La discusión apenas comienza, pero el choque de visiones ya anticipa un proceso interno complejo para Morena en Michoacán rumbo a 2027.




