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MORELIA, Mich., 24 de mayo de 2026.- Luego de que Morena y algunos de sus aliados retiraron del orden del día del Congreso de Michoacán el espacio utilizado por las bancadas para fijar posicionamientos políticos al inicio de las sesiones, la Comisión de Régimen Interno y Prácticas Parlamentarias analiza ahora una reforma impulsada desde el PT para reincorporar formalmente esa figura a la Ley Orgánica del Poder Legislativo.
La propuesta surgió directamente del conflicto parlamentario que estalló el pasado 20 de mayo, cuando Morena logró eliminar el apartado de “agenda política” tras acusar que el mecanismo carecía de sustento legal y estaba siendo utilizado fuera de la Ley Orgánica.
Ahora, el PT busca hacer exactamente lo que Morena planteó aquel día como única salida posible: regular formalmente el mecanismo mediante reforma legislativa.
La iniciativa pretende incorporar al marco legal la “Comunicación de la Agenda de los Grupos Parlamentarios” como un punto oficial dentro del orden del día de las sesiones del Pleno, estableciendo reglas específicas para su desarrollo y limitando confrontaciones parlamentarias durante ese apartado.
En los hechos, la reforma busca blindar jurídicamente el espacio que oposición, minorías e incluso aliados del oficialismo utilizaron durante semanas para fijar postura sobre seguridad, conflictos políticos, gobierno y coyunturas estatales desde el arranque de las sesiones.
“La presente iniciativa tiene por objeto incorporar formalmente en el desarrollo de las sesiones del Pleno del Congreso del Estado de Michoacán la figura relativa a la Comunicación de la Agenda de los Grupos Parlamentarios”, señala el documento.
La iniciativa reconoce abiertamente que el mecanismo ya operaba en la práctica parlamentaria, pero sim regulación expresa.
“Actualmente el Reglamento no establece de manera expresa su incorporación dentro del orden del día ni regula el procedimiento específico para su desahogo”, admite la exposición de motivos.
De acuerdo con el proyecto, esa ausencia normativa generó “vacíos de interpretación respecto de la conducción de las sesiones, los tiempos de participación y las reglas aplicables”.
La reforma plantea modificar el artículo 228 de la Ley Orgánica del Congreso para integrar formalmente la agenda política de las bancadas como parte del orden oficial de asuntos a tratar en cada sesión.
Además, establece un procedimiento específico para controlar tiempos, participantes y límites del debate.
Según la iniciativa, el presidente del Congreso solicitaría a cada coordinador prarlamentario informar qué diputada o diputado representará a su bancada para exponer su agenda política.
Posteriormente, el Segundo Secretario integraría el listado de participaciones y cada representante tendría un máximo de cinco minutos para intervenir.
Pero uno de los puntos políticamente más delicados del proyecto está en las restricciones al debate. La propuesta establece expresamente que durante el desahogo de este apartado “no se permitirán intervenciones por rectificación de hechos ni por alusiones personales”.
Es decir, las demás fuerzas políticas no podrían responder inmediatamente ni abrir confrontaciones derivadas de los posicionamientos emitidos por otras bancadas durante la exposición de agendas.
La iniciativa justifica esa limitación bajo el argumento de preservar el orden parlamentario y evitar confrontaciones improvisadas.
“Lo anterior con la finalidad de preservar el orden, evitar debates improvisados o confrontaciones ajenas al propósito de este apartado y garantizar que las intervenciones se desarrollen en un ambiente de respeto institucional”, sostiene el documento.
La propuesta también reforma el artículo 241 de la Ley Orgánica para redefinir las reglas de posicionamientos y alusiones personales dentro de las sesiones legislativas.
El contexto político de la reforma resulta particularmente relevante porque revive el conflicto parlamentario que hace apenas unos días dividió incluso a aliados de Morena.
En aquella discusión, el presidente del Congreso, Baltazar Gaona García, acusó públicamente un intento de “poner bozal” a los diputados al retirar el espacio de agenda política, mientras Morena defendió que ningún acuerdo parlamentario podía colocarse por encima de la Ley Orgánica.
Paradójicamente, ahora el propio Gaona impulsa la vía legislativa que Morena exigía para mantener vigente el mecanismo.
La iniciativa sostiene que las modificaciones permitirían fortalecer “la vida parlamentaria del Congreso”, además de garantizar que todas las fuerzas políticas cuenten con “un espacio reglamentariamente reconocido” para expresar ante el Pleno y la ciudadanía sus temas prioritarios.
Sin embargo, en el fondo la discusión sigue girando alrededor del mismo punto que detonó la crisis parlamentaria reciente: quién controla la narrativa política al interior del Congreso y bajo qué reglas pueden confrontarse públicamente las bancadas.




