Condena CSIM que Congreso retrase a 2027 consulta indígena en educación
MORELIA, Mich., 29 de julio de 2025.- El presidente de Morena en Michoacán, Jesús Mora, respaldó a los cuadros del movimiento que en días recientes han sido cuestionados por realizar viajes al extranjero o por exhibir artículos de lujo, al considerar que existe una campaña de ataques sistemáticos para desprestigiar a la Cuarta Transformación.
El tema fue abordado durante una rueda de prensa, a pregunta expresa de los medios, donde se le consultó sobre la polémica generada por los viajes de Andrés “Andy” López Beltrán, Mario Delgado y Ricardo Monreal.
Hemos observado desde hace ya algunos días un ataque sistemático hacia dirigentes de nuestro movimiento, magnificando un hecho de que ellos tienen derecho a irse a donde ellos quieran, siempre y cuando sea con recursos propios, no públicos”, declaró Mora.
Sostuvo que no hay evidencia de uso indebido de recursos públicos en estos casos: “Estoy completamente convencido de que quienes mencionaste, Andrés López Beltrán, Mario Delgado y el compañero Ricardo Monreal pagaron sus vuelos y hospedajes, lo que comen, con recursos propios”.
En sus declaraciones, Mora también hizo alusión al fondo ético de la militancia, más allá de los bienes que puedan poseer los dirigentes.
Esto va más allá, no sólo es traer alguna ropa de marca, tiene que ver con algo más profundo: solidaridad con el pueblo, tenderle la mano al pueblo, como lo ha expresado nuestra presidenta: 'Sólo mirar a un compañero hacia abajo cuando es para mirarlo a levantarse', esa es la escencia del movimiento”.
Aunque no se refirió directamente al caso de Leticia Valenzuela, secretaria de Educación y Formación Política de Morena en Michoacán, su posicionamiento ocurre en medio de la controversia por el bolso Fendi valuado en 57 mil pesos que la funcionaria portó durante un evento partidista en Zitácuaro, lo cual también generó críticas por la aparente contradicción con el discurso de austeridad que promueve Morena.
Mora remató con una reflexión en tono coloquial: “Claro que algún día un compañero dirigente se puede comer un sirloin y al día siguiente un taquito de frijoles, no lo cataloga como fifí o como... bien que sabes las marcas tú también, jajaja”, reviró a quien le cuestionaba.
Finalmente, recordó que Claudia Sheinbaum ha llamado a regirse por los principios de austeridad republicana y vivir en la justa medianía, pero advirtió que eso no debe convertirse en una herramienta para descalificar a todo el movimiento.
No se vale que magnifiquemos un hecho con tal de perjudicar a todo un movimiento que ha traído esperanza al pueblo y que en la vía de los hechos caminamos junto al pueblo, no somos como el PRI y el PAN que sí tienen otra visión neoliberal, y ya cada quién asumirá su responsabilidad, porque todos somos observados y debemos de ser muy responsables”.
Este debate cobra mayor relevancia en un país donde millones de familias no tienen acceso ni siquiera a unas vacaciones modestas dentro del territorio nacional, y donde buena parte de la población enfrenta condiciones económicas que les impiden costear traslados, hospedajes o alimentos fuera de lo básico.
Según cifras oficiales, unos 46 millones de personas en México viven en situación de pobreza alimentaria, lo que evidencia una profunda desigualdad social que contrasta con imágenes de viajes internacionales y consumo de productos de lujo por parte de figuras públicas.
La exigencia hacia los dirigentes de la llamada Cuarta Transformación no es menor, pues su discurso fundacional gira en torno a la empatía con el pueblo, la congruencia entre palabra y acción, y el rechazo a los privilegios que históricamente han generado desconfianza en la clase política.
En este contexto, el escrutinio ciudadano y mediático no sólo es esperable, sino indispensable para garantizar que el poder se ejerza desde el ejemplo.




