La conducta mental de las personas y su salud, debe ser analizada a la luz no solo de cuestiones personales, sino de la crisis que vivimos en el medio ambiente, la crisis social y la crisis mental, tres crisis a las que se refiere Félix Guattari para la comprensión de lo que estamos viviendo.

Los sucesos de Torreón, respecto del niño que se suicidó después de disparar contra su maestra y compañeros y los comentarios que alrededor de ello han proporcionado las autoridades parece ser que nos obliga a no pensar en una sola línea de atención de la problemática, sino en la transdisciplinariedad, es decir, en lo holístico y lo sistémico.

El menor llevo una arma de fuego, sabia disparar dicen las narrativas, tenía pensamientos suicidas, su madre había muerto;  otros temas que hay que sumar al análisis serían los siguientes; la seguridad de la escuela, los reglamentos escolares, la transición de reglamentos a acuerdos de convivencia, mochila segura, los contenidos de las mallas curriculares entre ellos la vida, los valores, los protocolos de actuación;  la venta de armas, responsables de las aduanas, el crimen organizado; el mercado y la búsqueda del éxito y el lujo, el hedonismo, los valores individuales, el narcisismo; pero también las normas sobre una vida libre de violencia, las estructuras operativas, el diseño de la política pública; las familias, la crisis social, y un etcétera  prolongado que incluye otros temas más.

Decir que se encontraron juegos violentos en sus aparatos electrónicos del menor y que  eso lo llevo a cometer los delitos, parece que ofende la inteligencia del lector, es lo menos que leo en redes; considero que las líneas de investigación deberán ser distintas, hasta saber que fue en realidad lo que lo llevo a cometer dichos delitos y su suicidio del menor y que ello permita rediseñar la política pública.

La respuesta que se dará a la sociedad para la atención a estas problemáticas por parte de las autoridades federales ya viene siendo preparada desde el 2016 a través del Programa Nacional para la Convivencia Escolar, que traía distintos protocolos de actuación entre ellos, el ingreso de las armas y las drogas por parte de miembros de la comunidad educativa y las actuaciones para la atención de estos procesos; pero además el manejo de las socioemociones por parte de los alumnos, padres y los maestros.

Seguramente se reabrirá el tema de la Mochila Segura, acción que plantea violación a los derechos de las y los niños y sobre la cual ya ha realizado recomendación la CNDH al Secretario de Educación Publica. Pese a ello, al parecer habrá acuerdos entre la CNDH y la SEP para que se lleven a cabo dichos actos de revisión a la entrada de las escuelas para evitar otro evento de esta naturaleza.  Aun así, el pronunciamiento de la CNDH expresa claramente que estos actos son violatorios: “Una violación a la educación, a la intimidad y a la participación, así como al principio del interés superior de la niñez de los alumnos que asisten a escuelas públicas y privadas de la educación básica”.

De esta manera los esfuerzos institucionales no están ofreciendo los resultados deseados, por lo que será necesario revisar nuevamente la estrategia para la atención, prevención y erradicación de la violencia dentro de las escuelas.

Por lo que respecta en Michoacán, en cumplimiento a la Ley para la atención a la Violencia Escolar se instaló en el 2015, el Consejo Preventivo de Violencia Escolar (COPREVEEM), mismo que involucra el trabajo de padres de familia, maestros, instituciones académicas y dependencias gubernamentales, para prevenir los actos de violencia en el entorno estudiantil.

El COPREVEEM, tiene ya un Protocolo de Intervención Sobre Violencia Escolar, cuyo propósito es impulsar la implementación y el desarrollo de acciones necesarias para garantizar el cumplimiento de los deberes y el ejercicio de los derechos de los miembros de la comunidad educativa, previniendo, atendiendo y solucionando los actos de violencia escolar.

El protocolo opera en cuatro acciones; la Primaria, creación y desarrollo de la concientización y sensibilización a toda la comunidad escolar sobre la violencia, sus causas y efectos, es decir, se enfoca en la promoción del desarrollo de habilidades de sana convivencia dentro del plantel. La Secundaria, señala el riesgo de convertirse en víctimas o generadores de violencia escolar. La Terciaría, está enfocada en atención a las víctimas o generadoras de violencia, mediante acciones para prevenir la reincidencia, así como para reforzar la sana convivencia en el entorno; en esta etapa se apoya con organizaciones sociales, es decir, implica el compromiso de los diferentes actores. La Cuarta modalidad, tiene que ver con las medidas de apoyo y seguimiento al suceso.

Por otro lado, también el Programa Estatal de Convivencia Escolar para Michoacán, se suma al protocolo de actuación que sobre el tema presenta el Programa Nacional de Convivencia Escolar.

Lo importante es que se inicie ya estas actividades de manera preventiva, para evitar sucesos que pongan en riesgo el proyecto educativo.