Educación también es reconocer el esfuerzo
Nuestra cultura originaria nos distingue de muchas partes del resto del mundo, la visión con que se construye la espiritualidad por las ánimas nos ha hecho que cientos de viajeros de muchas partes del planeta nos visiten para conocer de cerca la noche de muertos.
En esta ocasión tuvimos la oportunidad de convivir con Patricia, Elena y Víctor, quienes llegaron de Francia para estar presentes en estas celebraciones centenarias de la Zona Lacustre de Pátzcuaro. Ellos son defensores de los derechos humanos, llegaron a Casa Ámsterdam, quienes los recibió con hospitalidad, calidad y calidez, así como los reciben los michoacanos y la gente de Pátzcuaro; a ellas y a él les expresamos nuestro deseo de vivir en plenitud estas festividades, la manera como se puede participar del misticismo y la forma de poder observar un ejercicio ancestral que convoca en complementariedad a muertos y a vivos en un ejercicio dialógico y en plena horizontalidad.
El Día de Muertos en Michoacán, les comentamos a nuestros turistas franceses que nos invita a visitar Pátzcuaro y sus alrededores, es decir sus islas: Yunuén, Janitzio, Urandén y La Pacanda, y muchas otras comunidades que alrededor de su lago nos enseña sus secretos, sus usos, sus costumbres, su cosmovisión, su manera de entender la realidad, la sabiduría.
En Pátzcuaro y en todas sus localidades las personas realizan actividades con gran misticismo todas encaminadas a la preparación de la noche de ánimas, es ahí donde comienza el festejo a sus muertos, es ahí donde inicia la preparación de los alimentos y bebidas que fueron preferidos por los difuntos, así como la compra de los elementos que integran los altares. La verdad es que en muchas de las localidades durante el día se realizan actividades culturales como la danza del “Pescado” o rescatadas como patrimonio intangible de la humanidad el cantico de Pirekuas, que son ya una tradición en la región y expresan el sentir de la etnia.
Cerca de la media noche del 1º de Noviembre, se puede observar a la distancia o desde el embarcadero del Lago de Pátzcuaro o de la misma Isla de Janitzio, las procesiones hacia el panteón, ubicado en la parte alta de la isla, donde mujeres y niños, acompañados de velas y antorchas, caminan silenciosamente hacia el encuentro de sus difuntos, a quienes esperaran con rezos, canticos, velas, flores, comida, cigarros, alcohol y frutas.
Ya en el panteón, los turistas y visitantes, observan los altares que resaltan por su decoración en los detalles hechos en flores de cempasúchil, nube e incienso, frutas y velas, así como papel de china picado. Se podrá observar que a la entrada del panteón y en cada una de las tumbas está un arco embellecido con flores, y una fila de veladoras a los lados del arco que simbolizan el portal y el camino por el cual las animas regresan al mundo de esta realidad, es decir de la vida, para disfrutar de su comida favorita y gustos personales y acompañándose de la familia, de sus seres queridos.
El escenario es perfecto, quienes con misticismo y espiritualidad, tanto dentro de la isla, como fuera, podrán observar a los pescadores quienes toman sus redes de mariposa y sus balsas iluminadas con veladoras, creando un ejercicio estético y de generosidad con la naturaleza y el lago.
A nuestros distinguidos defensores de los derechos humanos, con quienes compartimos la reflexión de los derechos humanos, y el trabajo que realizan los defensores, que Michoacán era mucho más que sus usos y costumbres, que era gastronomía, que era misticismo, y que en el caso de Pátzcuaro son las puertas del cielo.
En ese sentido los invitamos a disfrutar de la variedad de tamales, entre los que se encuentran los tarascos de frijol con charales; las corundas servidas con carne de puerco y salsa picosita de jitomate; también los uchepos que son dulces y sal, de maíz tierno, bañados en salsa de tomate verde o caldillo de jitomate con queso y crema. También les pedimos que probaran los tamales de zarzamora, chongos zamoranos; desde luego el Pan de muerto y el Chocolate de matate, la calabaza en tacha, las calaveritas de azúcar.




