Las víctimas: todos los nombres, un nombre
En Michoacán, hablar de seguridad social es hablar también de desigualdad. Aunque instituciones como el IMSS y el ISSSTE han sido fundamentales para proteger a miles de familias, la realidad es que no toda la población tiene acceso a estos servicios en las mismas condiciones. En el estado, esa diferencia se nota entre quienes cuentan con empleo formal y quienes viven del trabajo informal, el campo, el comercio pequeño o actividades sin prestaciones.
La seguridad social no se limita a la atención médica. También incluye pensiones, incapacidades y apoyo durante la vejez. Cuando una persona tiene este respaldo, su familia enfrenta con mayor protección una enfermedad, una emergencia o la pérdida de ingresos. Pero cuando ese derecho no existe o es insuficiente, cualquier problema de salud puede convertirse en una crisis económica.
Uno de los grandes desafíos en Michoacán es que muchas personas trabajan durante años sin cotizar en un sistema formal. Esto provoca que lleguen a la vejez sin una pensión contributiva y con dificultades para recibir atención médica continua. En el caso de los adultos mayores, esta situación es todavía más delicada, porque muchos dependen de apoyos públicos o del respaldo de sus familias para cubrir sus necesidades básicas.
Además, la desigualdad también se refleja entre regiones. No es lo mismo vivir en una ciudad con mayor infraestructura médica que en una comunidad donde trasladarse a una clínica o a un hospital implica tiempo, dinero y complicaciones. Por eso, el acceso a la seguridad social no siempre se traduce en atención oportuna y suficiente para toda la población.
Por eso, fortalecer la seguridad social no debe verse como un gasto, sino como una inversión social.
Ampliar la cobertura, mejorar la calidad de la atención y acercar servicios a comunidades alejadas puede ayudar a cerrar brechas históricas. Mientras el acceso a la salud, a las pensiones y a la protección laboral siga dependiendo de la condición económica o del lugar donde se vive, la desigualdad seguirá siendo un reto pendiente en Michoacán.




