De frente y de perfil
Ya viene la tormenta política
Ya se despierta en cada capital, en cada cabecera municipal, ese latido que precede a la elección: el país abre sus mapas, como un libro donde aún se escriben los nombres que “se sacrificarán” por el pueblo. Son días en que el viento trae rumores, se mueven las estructuras partidarias, se alistan quienes buscan ocupar los puestos que se votarán el 6 de junio de 202, 17 gubernaturas, dos mil 478 ayuntamientos, la renovación de la Cámara de Diputados; Durango, por ejemplo, no elige gobernador este año, pero sí participa en la contienda federal y en cargos municipales que van definiéndose poco a poco.
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En los escenarios estatales ya resuenan nombres: por Morena vimos a Beatriz Mojica, en Guerrero, Nora Ruvalcaba en Aguascalientes, Carlos Torres Piña en Michoacán; por la oposición suenan Marco Bonilla en Chihuahua, Anabell Ávalos en Tlaxcala, Adrián de la Garza en Nuevo León — son coordinadores o aspirantes iniciales, no todavía candidatos confirmados en todos los casos. En los municipios la marea es mayor: cientos de alcaldes, ex‑alcaldes, diputados, líderes comunitarios se inscriben en procesos internos — como en Puebla, donde José Chedraui, Claudia Rivera Vivanco y otros figuran entre quienes buscan la presidencia municipal; en Acapulco, Pablo Amílcar Sandoval y Zeferino Gómez son parte de esa pulseada local. Es como si cada pueblo sacara sus mejores semillas para ver cuál logra florecer. Esto sería lo deseable porque en la realidad todo será manejado como un espectáculo de títeres en donde los contendientes recurrirán a todos los medios. Unos para conservar las posiciones alcanzadas y los otros para arrebatar más cotos de poder a cualquier precio.
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Este “sacrificio” no es solo una frase: es el paso a la arena pública, donde la esperanza se mezcla con la fatiga, donde el aspirante deja la quietud para caminar por calles, plazas, mercados; donde cada partido es un cauce que lleva sus propios caudales: Morena avanza con sus coordinaciones estatales y municipales; PRI‑PAN‑MC preparan sus propias alianzas y perfiles; el PVEM y demás fuerzas buscan su espacio en el entramado. Las redes sociales, los mítines, las encuestas son nubes que anuncian la lluvia: unos creen tener el viento a favor, otros sienten el peso de la herencia de gobiernos pasados, la demanda de agua, seguridad, empleo que el pueblo levanta como un canto constante.
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Pero la verdadera pregunta no es solo “quién va”, sino: ¿están estos hombres y mujeres preparados para escuchar la voz que viene desde la periferia? Porque la elección no es únicamente una carrera de nombres, sino un espejo donde México mira sus heridas y sus esperanzas: cada municipio es un corazón, cada estado un paisaje distinto, cada aspirante una promesa que aún debe probarse ante la gente. El reloj avanza; el camino apenas comienza; la tierra ya espera saber qué raíces serán capaces de sostener el futuro.--oOo--