El totalitarismo en pleno
Sobra decir que, desde la presidencia de la República, tenemos el ejemplo de la capacidad probada y comprobada de la mujer. Su gestión, en términos de productividad, son la mejor evidencia de qué hay mucho que aportar para que las cosas funcionen de la mejor manera posible. Todo ello, queda claro, llevó tiempo para que las condiciones pudiesen encontrar una franja de equidad. La misma constitución, de un tiempo para acá, ha reconocido esa labor y, por ende, ha facultado de mayores atribuciones a quienes han luchado a la par del país. La paridad de género, en un mundo como el que vivimos, fue decisivo para equilibrar la balanza. Hoy, en posiciones gubernamentales y legislativas, desde luego, sale a flote la sapiencia que han sabido imprimir mujeres preparadas para todo reto.
El hito más importante, sustancial, diría yo, fue a partir del año 2018, fecha que la mujer ganó mucho terreno en puestos de elección popular. Gobernadoras, alcaldesas, diputadas y senadoras, no se diga funcionarias, incursionaron, podemos llamarlo así, en la democracia participativa. Siendo así, que no nos sorprenda que, dentro de muy poco, el número de mandatarias estatales vaya en ascenso. De hecho, muchas han manifestado sus aspiraciones para el proceso intermedio del 2027. Pronto veremos ese desenlace. Mientras eso suceda, podemos decir con aplomo que, en muchas partes del territorio nacional, hay resultados y una rendición de cuentas que, basada en una serie de criterios de las encuestas, son profundamente significativas.
La última encuesta que publicó Rubrum, del mes de septiembre, dio cuenta de muchos cambios que pudimos visibilizar. Eso, desde luego, no tardó en reconocerse, pues tres mujeres, gobernadoras, están entre las mandatarias más eficientes de México. Esos números, que han servido de apoyo, muestran cómo se han ido aplicando esas políticas públicas que, siendo francos, cambian el rumbo sustancialmente. En Morelos, por ejemplo, la gente le ha dado su voto de confianza a Margarita González. Ella, de una escala del 1 al 9, tiene más del 6.23; es decir, más de dos terceras partes ven con amplia legitimidad su labor al frente del despacho. Es verdad, no ha sido sencillo resarcir e inhibir los grandes problemas que le heredó Cuauhtémoc Blanco. Así que hubo que iniciar, en algunos casos, desde cero. En otros, en definitiva, se tuvieron que terminar obras inconclusas que estaban presupuestadas desde el anterior ejercicio, dada las partidas presupuestales que se etiquetaron.
Y sí, vaya que sí, Margarita González, decidida a cambiar el rumbo, cargó sobre sus hombros el difícil arranque. Al mismo tiempo, queda claro, tuvo que poner en marcha una estrategia de pacificación. En su debut como gobernadora, en efecto, siempre apostó al desarrollo de todos los sectores, y al potencial de los recursos naturales. Desde los primeros meses pudimos constatar que, por mucho, Morelos abrió camino, estando prácticamente en cero. Eso, ante todo, es una hazaña que gradualmente se ve reflejada en las mismas calificadoras que miden el desempeño o, mejor dicho, el termómetro social.
Lo que hemos visto, especialmente en Morelos, no es producto de la casualidad, sino de la entrega de una gobernadora que, pese a que sigue enfrentando retos y desafíos, ha sacado a flote la sagacidad de una mujer de lucha social. No es fácil lidiar con la presión, mucho menos cuando tienes que remar a contracorriente. Justo en este momento, lo pudimos comprobar con la metodología de Rubrum, Margarita González, en una posición que pocos pueden presumir, se afianza en las primeras posiciones de desempeño. Observé que eso, por mucho, tiene impacto a nivel nacional. Claudia Sheinbaum, por ejemplo, tiene una aprobación de más del 75% en Morelos. Es abismal. Esto viene a confirmar que, hoy más que nunca, el papel de la mujer, además de fundamental, sigue rompiendo paradigmas.
Podemos hablar de muchas cosas que las ligan en la función pública, empresarial y productiva. En el tema estrictamente político, propiamente dicho, vemos que ese entorno se fortalece con la contribución de la paridad de género. Esta es la realidad que vivimos. La mujer ha dado la cara. Muchas demostraciones de esa sagacidad, a lo largo del país, son el reflejo de la labor de las gobernadoras que saben manejar los hilos de una administración estatal, eso sí, con resultados óptimos.




