Indicador político
La Guardia Nacional y el Ejército
Héctor Chávez Gutiérrez
Uno de los temas que en la actualidad se encuentran dentro de la agenda nacional, es la posibilidad de que la Guardia Nacional, la policía federal creada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, que por mandato constitucional es un cuerpo adscrito a la secretaria de Seguridad Pública Federal, pase a ser parte de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Sobre esta idea mucho se ha opinado; a nuestro parecer la mayoría de los comentaristas se han pronunciado en contra de la idea de la adscripción de este cuerpo policial al ejército, con diversos argumentos, el más recurrente es de que el ejercito no esta hecho para labores policiales y su actuar no esta hecho para enfrentar delincuentes, sino la protección del estado mexicano, frente a amenazas externas.
Por su parte, la postura del titular del ejecutivo va en el sentido de que la única forma de que la Guardia Nacional no se corrompa y se contamine por la delincuencia, es adscribiéndola al ejército, por su seriedad y disciplina, así como por el alto prestigio que cuenta entre la población mexicana, pero, hay que decirlo, sobre todo en este momento en el ánimo presidencial.
Ante el hecho de que en la actualidad la mayoría oficialista no cuenta con los números para hacer una reforma constitucional que haga el traslado señalado entre dependencias, se recurre al decreto presidencial para hacer a la Guardía Nacional parte de la Secretaria de la Defensa, lo que todas luces es inconstitucional, pues las reformas a la Carta Magna no se hacen mediante decretos, sino con mayorías calificadas que la propia Constitución indican y que ningún partido o coalición cuenta con ella para lograrlo, por lo que de proceder de esta forma, sin duda que llevara a la judicialización de este tema y con el fallo, tarde o temprano en contra del proyecto presidencial.
Es de nuestro parecer, que lo mejor es que una institución tan noble y respetada como el ejército se mantenga alejados del combate a la delincuencia, porque sí bien es cierto es que esta última tiene armamentos que con frecuencia supera al de las policías comunes, la vía no es meter a los soldados a estas actividades y los hechos hablan por sí solos-
Sí bien es algo excepcional, lo cierto es que tarde o temprano puede ser que algunos integrantes de las fuerzas armadas cometan acciones que manchen a esta institución tan noble y valerosa.
El propio informe que el gobierno dio en días recientes sobre el caso de Ayotzinapa abona en la idea de no militarizar el país; si bien el gobierno ha buscado dar una respuesta que satisfaga a los deudos de los estudiantes, lo cierto es que en ello no deja bien parados a los militares que estuvieron cerca de esos acontecimientos, pues como el propio gobierno ha dicho, no se actuó acatando los propios códigos que se tienen cuando uno de sus miembros está en riesgo.
Y ante las expresiones de que el informe dado por el actual gobierno, no hay diferencias de fondo, respecto a la llamada “verdad histórica”, la ampliación que termino dando el subsecretario Encinas, termino por decir que al parecer 6 de los normalistas no murieron en la noche de Iguala, sino que se les retuvo durante cuatro días mas por parte de un integrante de las fuerzas armadas, para finalmente también ser ejecutados.
Por estos simples datos, lo mejor es buscar de forma paulatina la desmiliritación del combate a la delincuencia, regresando poco a poco a los cuarteles, para crear una fuerza policial civil realmente efectiva, que dé resultados a la ciudadanía, regresando la paz al país.




