Cuando la queja sustituye al rendimiento laboral
“La humanidad debe poner fin a la guerra antes de que la guerra ponga fin a la humanidad”: John F Kennedy.
Rotundamente no. No, ni para sus aliados militares en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a los que en Ankara, Turquía, este 7 y 8 de julio, ha regañado, una vez más, ahora por no ayudarle a abrir, por la fuerza, el Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico, espetándoles que al fin y al cabo ni los necesitaba; amenazándolos con continuar retirando tropas de Europa, es decir dejándolos más o menos a su suerte en su guerra contra Rusia; con no seguir por ejemplo, comerciando con España, pues… “es una nación horrible”, simplemente por que no se pliega a sus designios y le impide usar sus dos bases militares: Morón de la frontera- y Rota- Cádiz, enclavadas en su territorio, vetadas para atacar a Irán; alegando también que no aporta el presupuesto militar acordado; ni es de fiar, aparentemente ni para Israel, en su fatídica pretensión sionista de instaurar el Gran Israel, que nunca ha existido en los hechos, causando en ese afán, una enorme estela de decenas de miles de muertes, sobre todo de mujeres y niños en Palestina- franja de Gaza y Cisjordania, Líbano, Siria e Irán, debido a que, en estos momentos, el presidente de Estados Unidos de América (EUA), Donald Trump, está acorralado en su fatal estrategia militar, adoptada en su guerra denominada “Furia Épica”, por lo que le solicitó a Israel cesara sus ataques contra Líbano, petición que contraviene expresamente sus objetivos expansionistas y genocidas de ese país invasor. Tal petición a Israel se inscribió en la necesidad que tuvo EUA de hacer valer el famoso e inocuo Memorandum de Entendimiento, MOU (Memorandum Of Understanding) de 14 puntos exigidos por Irán, y que Trump firmó candorosamente en Versalles, mediante el que aceptaba prácticamente su derrota militar, pero del que todos los analistas se rieron, por considerarlo un descarado ardid más, que le permitiría rearmarse, ante la evidente falta de municiones (digamos misiles Patriots, entre otros) de los que carecen actualmente en demasía, al errar dramáticamente, en el cálculo militar que presuponía que en un fin de semana doblegarían al régimen Iraní, como si fuera Venezuela.
Tampoco es confiable, de ninguna manera, para sus enemigos declarados (Irán) o encubiertos (China Rusia, Corea del Norte y otros que están surgiendo recientemente y otros ya añejos. En las tres ocasiones en las que los EUA estuvieron negociando con Irán, lo atacaron, en esos precisos momentos de manera vil, cobarde y a mansalva, asesinado a varios dirigentes más de su Guardia Revolucionaria Islámica, y de manera sumamente importante para el pueblo sunita Iraní, a su líder religioso, el Ayatola Ali Jamenei, a cuyos funerales, a poco más de 4 meses de su martirio, asistieron millones de iraniés (se habla de más de 40 millones), y representantes de al menos 100 naciones a su homenaje luctuoso, “el más grande la historia”, dicen algunas fuentes.
Ni lo es tampoco, para China y Rusia. El ataque del 8 y 9 de julio al puente ferroviario de Aq Taqeh Khan en la provincia de Golestán al norte de Irán, que constituye un tramo de enlace terrestre directo que pasa por Turkmenistán y Kazajistán hasta China y que es parte de la “Ruta de la Seda” que también usa Rusia para transportar mercancías a Irán, evidencia de manera clara, que las intenciones de EUA, abarcan afectar a esas dos naciones al tratar de coartar su comercio con Irán.
En el caso particular de Rusia contra Ucrania, se sabe con prístina claridad, que es un conflicto que urdió la OTAN, (léase EUA, buena parte de Europa y también Canadá), debido a la rusofobia que estos detentan, obligando a Rusia a sustituir últimamente, su “Operación Militar Especial”, por una guerra declaradamente abiertamente, ante la ambigüedad y falta de sostenibildad de los acuerdos entre Putin y Trump y desde luego, al apoyo militar y armamentístico de las naciones de la OTAN a Ucrania, bajo el lema: pelearemos hasta que caiga el último ucranio.
Desde luego que las distintas acciones de Trump, prácticamente en todos los ámbitos, incluyendo el premio a la paz otorgado por la FIFA ni la exigencia y concedida por ésta, de retirar la sanción a un jugador de los EUA, no son ni pertinentes, ni objetivas ni por lo tanto fiables, ni contribuyen al restablecimiento del orden político, económico, social y pacifista mundial, a través del respeto irrestricto del Derecho Internacional con sus múltiples acuerdos y convenciones incluidos en la ONU. Mucho sería pedir que se inspirara, por ejemplo, en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con la Autodeterminación de los pueblos, la No intervención, la Solución pacífica de las controversias, la Proscripción de la amenaza o uso de la fuerza, la Igualdad jurídica de los Estados, la Cooperación Internacional para el Desarrollo, la Lucha por la paz y la seguridad internacionales, en aras de conseguir la promoción de una paz firme, justa y así, duradera, que pasara además, por evitar el colapso económico que se avizora de continuar la lógica de la guerra que le ha convenido durante tanto tiempo a esa nación vecina.
A los únicos que les parece confiable Mr. Trump son los entes financieros y corporativos a los que les beneficia: industria armamentística y tecnológica, a grandes conglomerados que manejan el mundo y su economía; a sus compinches de negocios, porque tienen ganancias exorbitantes con la desvergonzada manipulación que Trump hace del mercado, al compás de las guerras, para lo cual necesitan sine qua non a la ultraderecha, ya no sólo de occidente sino del sur global, al que quieren aniquilar. Por ello es vital que se hagan con el control de los gobiernos de buena parte del orbe, incluido, claro está, de México; siendo lo peor, que algunos mexicanos, afortunadamente pocos, creen que este abominable personaje vendrá a salvarlos.
A pesar de su impopularidad mundial y de que Tirios y Troyanos sabemos de su demencia, narcisismo maligno, antecedentes delictivos y criminales, su bajo coeficiente intelectual, y un larguísimo etcétera, que precisamente, le impide leer el contexto integral y por lo tanto respetar los acuerdos que muchas veces el mismo filtra, Trump aún lidera a un séquito de funcionarios de su gabinete de la misma calaña, quienes no sólo no le informan objetivamente, sino que además lo adulan interesadamente. Así las cosas, ante el aumento real de las tensiones y la escalada de la guerra que es mundial sin lugar a dudas, resulta que la fiera está arrinconada y en esas condiciones es, no sólo nulamente confiable, sino desaforadamente (“que obra sin ley ni fuero, atropellando por todo”) peligrosa. Toca a sus votantes y a los pueblos del mundo velar, más temprano que tarde, porque no vuelva a haber gobernantes, en ningún lugar del mundo, desde luego Netanyahu y su gabinete incluido, que amenacen con llevar al precipicio a la humanidad. Porque somos uno solo. Una sola humanidad, un solo sistema.




