Escribo esta reflexión, preocupado por lo que en ocasiones observo en el ejercicio de las acciones que abordan los liderazgos frente a sus representados para generar las sinergias en el avance y  cumplimiento de sus agendas públicas. Octavio Vázquez es miembro del Colectivo Bésame Más y de Se Arte, un joven talento que tienen mucho que dar a la Piedad y en general al Bajío Michoacano.

Los líderes tienen entre sus compromisos defender la independencia del representado, apoyándole en el uso de todo su potencial y creatividad y estimulando su sentimiento de pertenencia para crear y desarrollar conciencia para la cohesión social, pero igualmente para ir construyendo movimiento social.

Más allá de todas las páginas que ya se han escrito sobre el líder y  el perfil, comportamiento, compromiso, y decenas de temas adicionales como los valores y principios; considero que es igualmente importante  ir construyendo diversos posicionamientos que les permitieran no solo ese acercamiento y construcción del entendimiento, sino algo más profundo, es decir, el proceso dialógico, si, el de la comunicación asertiva, horizontal, complementaria, de alteridad, de reflexión sin colonización, sin asimetrías de poder, ampliamente reflexivo.

En efecto, durante el proceso dialógico en el que se da la atención entre el líder y sus bases sociales, que regularmente consideramos debería ser en un ambiente totalmente natural (es decir, donde se desarrolla esa relación) ya que se sostiene a partir de sus propios contextos y su comprensión se enraíza  en las características y experiencia personales de los actores, en sus historias, en sus tradiciones, en sus usos y costumbres, en su cultura, en su género, en su raza, en su color de piel. Son gotas de agua que pueden reconocer fácilmente el ejercicio de la alteridad y su comprensión por la otredad.

El líder, en sus procesos de comunicación, con independencia de si cuenta o no con una formación profesional, debe de respetar la interacción y formas de acceder al conocimiento común que tienen sus bases sociales sin utilizar otras formas de comunicación o dialogo que pudieran confundir, y que lejos de hacer complementariedad y horizontalidad, promoviera la colonización, o bien la asimetría del poder.

El lenguaje que  utilice el líder debe ser claro, preciso, sin dobleces, sin interpretaciones, es decir el poder de un lenguaje o comunicación que se construye a partir de las narrativas vividas, de los contextos cotidianos, que ayuden a la construcción de una realidad si bien objetiva que considera todos estos elementos, también de una realidad subjetiva, y de aquella que nos pudiera acercar a la realidad de lo  posible, es decir, en pensar en las utopías y soñar para construir.

El líder y su discurso no debe de prevalecer sobre su base social, al contrario en un dialogo horizontal todos los discursos hacen complementariedad, hacen la búsqueda de la realidad objetiva y de lo posible.

La interacción del líder y sus bases, deben avanzar en la construcción de procesos relacionales, es decir, la manera en cómo se moldea y es moldeado el discurso ya sea por el líder o por las bases sociales sin procesos de colonización.

La relación que se establezca entre líder y base social constituye una función reflexiva, es decir, lo hace para sí mismo y en función de lo que dice la otredad, deben caminar en la complementariedad, pero no en buscar la simulación o la comparsa que no lleve a la búsqueda de la verdad y la construcción de caminos para la búsqueda del cumplimiento de las agendas sociales públicas.

El líder en esta relación dialógica, acepta que comparte en lo personal, profesional, incluso en lo político que es lo público con sus bases una misma idea, una misma ilusión, una misma agenda pública que los beneficia.    

El líder en estos procesos debe ir construyendo a partir de las transgresiones que sufre o que vive la base social, debe generar las coincidencias de diferentes grupos en términos de transgresión, debe definir objetivos, construir agendas, trabajar de manera permanente, enseñar con ejemplo, es decir debe formar a la base social.

Para Octavio Vázquez  del Colectivo Bésame más y Se Cultura, su dinamismo, su interés por la otredad, requiere de ir perfeccionando su ejercicio de construcción no solo de un ente social vivo, sino de la construcción de nuevas dinámicas que abreven de  una visión mucho más profunda reflexionada en el tema de la complejidad para  trabajar en la construcción de un movimiento social en  la Piedad.

Muchos otros liderazgos se encuentran trabajando en esquemas sociales con diversos sectores, así, Margarita, como Brenda y otros líderes sociales  están en la lucha o causa por la defensa de los derechos de las personas con discapacidad, pero el eje central de la causa que si bien para ellas es la discapacidad, también lo es para muchos otros líderes los  temas como la diversidad, la violencia, contra el neocolonialismo, el mercantilismo, la defensa de derechos laborales, la defensa de los derechos humanos, el medio ambiente, la equidad, la paz, el desarrollo sostenible.

En una entrevista con Octavio, observo que es un joven inquieto, pero con una gran agilidad y agudeza mental, sus respuestas son claras, contundentes y tienen un sentido social que asombra, no obstante, consideramos que hoy nuestro amigo puede seguir creciendo a pasos agigantados pero con certidumbre y contundencia a partir de trabajar en sus interacciones con su base social a partir de reconocer las experiencias y en todo caso las sabidurías de vida de sus integrantes de donde se puede abrevar mucho conocimiento común.

Octavio debe seguir fortaleciendo sus procesos inductivos de interacción, acompañados de un lenguaje construido en la concurrencia de historias comunes y sociologías de ausencias y emergencias. El lenguaje como lo viene realizando nuestro amigo nos permite identificar que se puede dialogar con un lenguaje sin colonizar, con un lenguaje relacional y reflexivo.

Así,  Octavio debe privilegiar un diálogo horizontal, complementario, en alteridad, en donde dialoguen el conocimiento y la sabiduría que es experiencia, en donde esa experiencia la compartan generándose entes activos, no en dialogo asimétrico, que somete, que controla, que disciplina o bien que coloniza a las bases sociales.

Octavio en su andar comprenderá la importancia de un aprendizaje mutuo, que  le beneficiara a ambos, es decir, tanto a Octavio como a su otredad.  A manera de ir concluyendo esta reflexión precisaría que: en los liderazgos o representaciones sociales hay que saber sumarse a los procesos de organización social para el trabajo o bien para ir construyendo con hilos finos movimientos sociales más amplios que representen las causas diversas, que será abrazadas por una sola causa, la causa de la vida.

Por ello, es necesario  alejarnos de aquellos procesos construidos en los desánimos, la corrupción, la apatía, la simulación. Solo el ejemplo podrá motivar a la otredad.