La opción
El gobierno de la República, de la mano de Secretarías claves como la de Economía, lleva meses negociando y estableciendo encuentros con el departamento de comercio de los Estados Unidos a fin de aminorar lo más que se pueda el tema arancelario. Como sabemos, la misma presidenta, desde la tribuna de la mañanera, anunció que sostuvo una llamada con Donald Trump. En ella, donde reinó la cordialidad y la colaboración, se habló del plazo que se había fijado para establecer los criterios de los productos que pasan a la frontera del norte. De entrada, se descartaron nuevos impuestos y, con ello, se abrió la posibilidad de alcanzar un acuerdo histórico que beneficie a ambas naciones. La mejor estrategia, que se trabaja todavía, son los diálogos y los encuentros permanentes que sostiene Marcelo Ebrard con funcionarios de aquella nación.
Todo eso, desde el principio, ha significado un enorme desafío para hacerse cargo del tema. Marcelo, que compareció hace poco en el senado, dijo que hay optimismo, pero también sabe perfectamente el terreno que está pisando con decisiones que son ajenas a nosotros. Por nuestro lado, por supuesto, no ha existido tregua para seguir insistiendo en las nuevas condiciones arancelarias. Se nota que estamos en una dinámica activa para poder acceder a un nuevo andamiaje de estructura económica que se trazó la presidenta constitucional, especialmente a través del Plan México. Gracias a ello, de plano, la relevancia de nuestros productos ha despegado. Se ha mostrado, por ejemplo, la calidad que han atraído a nuevos mercados. Ya era tiempo de que nuestro territorio, con el apoyo institucional del gobierno, se pusiera a la vanguardia de un mundo global.
Eso, por un lado, también es mérito del Secretario de Economía, Marcelo Ebrard. Con una labor paralela, de plena convicción por lo que podemos alcanzar, Ebrard no ha quitado el dedo del renglón para sellar un acuerdo en el tema de los aranceles. El fin, sabemos, es que el impacto no sea tan elevado o, de plano, aspirar a que no sean puestos en marcha. El mismo Marcelo, que compareció hace poco en la tribuna del Senado de la República, comentó que, hasta ahora, existe un tramo del 90% de avances. Todo eso es fruto de no bajar la guardia. Seguramente es, como hemos anticipado, el preludio de un nuevo telón de fondo que se revelará muy pronto. Por eso tanta consulta en la que se exponen la importancia de ese flujo comercial sin tantas brechas o barreras.
De conseguir buenos resultados, desde luego, el capital político de Marcelo Ebrard aumentará. Él, de hecho, es de los secretarios de estado que mayores positivos tienen en la población civil. Sumando a ello, obviamente, esto será un revulsivo para llegar con la mayor confianza a renegociar las condiciones del T-MEC. Todo eso, entendido como hecho sin precedentes, es fundamental para fortalecer la estructura económica y, con ello, mejorar la calidad de vida del pueblo de México. A nuestro juicio, queda claro, los acuerdos que concrete Marcelo en el tema arancelario, al que estamos sujetos y expuestos, vendrá acompañada de un escenario inmejorable para sellar los tratados comerciales entre Estados Unidos y Canadá. Por eso se ha dado cabida al diálogo que son, desde el antecedente histórico, buenos oficios, especialmente desde la puesta en marcha del proceso de transformación.
Recordemos que, como tal, en la pasada administración de López Obrador, de una encomienda personal del presidente en aquella ocasión, se le delegó la tarea a Marcelo Ebrard para ser partícipe de negociaciones de tratados comerciales cuando fungió como Secretario de Relaciones Exteriores. Por eso hoy, con esa madurez, le tocó la responsabilidad de abordar dos asuntos sumamente sustanciales: inhibir el impacto de los aranceles y, por ende, consolidar una nueva estructura económica a través del T-MEC. Si nos vamos a la lógica, que tiene mucho sentido, no se aumentarán impuestos a los productos, salvo aquellos que están regulados por la Ley de Comercio Exterior.
La consigna, como es fundamental en la cooperación y colaboración de estrategias de seguridad, es no someterse, sino trabajar en coordinación. Por eso Marcelo, centrado en la encomienda que tiene en la cumbre de APEC, en la que se abordarán tópicos de la agenda global como economía, innovación y prosperidad de Asía-Pacífico, sacará la casta para entregar buenas cuentas. Será un mérito de él. Es una tarea ardua, nadie conscientemente ha dicho lo contrario. Estamos obligados a actuar con la mayor responsabilidad ante un hecho sin precedentes. Marcelo lo sabe y, por esa simple razón, hay avances que nos hacen suponer que se continuará fortaleciendo la economía de México.
Por eso lo que está haciendo Marcelo, de la cumbre de APEC, se traducirá en frutos importantes, pues habrá reuniones bilaterales con Estados Unidos, Corea, Japón, Singapur, Australia, Chile y Canadá. Todos esto puede regular el fin que se ha planteado la presidenta de ser, en este tramo de su periodo, una de las economías más fuertes a nivel global, pues la participación activa, de un telón de fondo como APEC, abre nuevas puertas al mundo de las oportunidades con la presencia activa de Ebrard, una de las piezas cruciales del armado de la presidenta constitucional de México, Claudia Sheinbaum. De hecho, la efectividad de la llamada de la jefa de Estado al presidente de los EU, que aludimos en los fragmentos de esta columna al principio, cobra sentido, pues Marcelo, en la previa de este marco internacional, se reunió con el representante comercial de Estados Unidos, Jamienson Greer.




