Némesis
“El milagro de la vida”
Las noticias de actos de corrupción de parte de nuestras fuerzas armadas en las obras que les ha asignado el gobierno, hacen que nada tuviera que festejar por el 20 de noviembre, día patrio.
Cambiemos de tema: Si algo tiene sentido en este planeta, es la vida en todas sus manifestaciones; lo demás, son fenómenos materiales, físicos y químicos.
El 13 de septiembre le llevé novio a la Kaira, mi perrita Pastor Belga, el 13 de noviembre, 60 días después, inició el parto; empezó a las 9 de la noche, para las 3 de la mañana teníamos 6 cachorritos, dos niños, cuatro niñas.
Antes del noviazgo la perra dio señales de entrar en celo con la inflamación de sus órganos y con un sangrado como señal de ovulación, ello además de las feromonas que el perro detectó de inmediato; con la cruza, antes del parto, la perra ya tenía señales del embarazo, algunas físicas como el crecimiento de su vientre y de sus pechos y otras emocionales, la perrita se percibía más sensible y emotiva, buscaba continuamente la caricia.
En mi casa hay alegría, la vida siempre es bien recibida, incluyendo a dos ardillas que se comen las croquetas de la perra cuando esta se descuida, tres lagartijas en la barda de piedra, alrededor de 15 colibríes que vienen a degustar el jarabe que les pongo en bebederos y un par de tlacuaches que de noche recorren el jardín; en adición tenemos hormigas, pájaros que de visita se comen las morusas de las croquetas o descansan en el árbol de limón y abejas, mariposas e insectos varios que visitan a las flores que adornan el jardín.
Frente a la casa hay un camellón con tabachines, mezquites y algunas flores, enfrente un kínder con jacarandas, todos visitados por pájaros e insectos, mientras, de vez en cuando algún perro suelto y dos o tres gatos recorren las calles; hasta que mi perra los corre a ladridos… En el atardecer, las parvadas de pájaros que regresan a su hogar surcan los cielos, mientras degusto de la puesta de sol desde la terraza y doy gracias a la vida, que me ha dado tanto;… como diría Violeta Parra, compositora chilena.
Ver el proceso de la naturaleza en mi perra, me ha traído de nuevo a la reflexión sobre el sentido de la vida y la razón de nuestro existir y no, no porque sea yo de filosofar, sino porque no es posible quedar insensible ante todo ese milagro que se da frente a nuestros ojos y que de alguna manera, si no estamos idiotizados con el poder y el tener, nos debe llevar a la reflexión que conduce a la revisión del camino que estamos siguiendo y de lo que hacemos con nuestro tiempo, que es poco, en ese espacio entre el nacimiento y la muerte; porque si bien las manifestaciones de vida deben maravillarnos y concientizarnos, no están separadas de nuestra temporalidad y segura muerte, en la que, al margen de tus creencias, todo lo que hoy conoces, disfrutas y amas, termina.
Los perros nacen ciegos y sordos, durante un par de semanas no ven y no oyen; aun así, ladran lastimeramente cuando tienen hambre o frío e imagino, se guían por el olfato y el calor, para dar con los pechos de su madre y beber, primero calostro que los protege de enfermedades y después rica leche que les nutre durante un par de meses. Ver a los perritos arrastrarse como gusanos (los perros no caminan al nacer, los caballos sí) para buscar el calor de unos con otros y dormir hechos bola o, al despertar localizar a la madre y metiéndose entre sus patas buscar la fuente de leche, es entretenidísimo y si tiene uno la fortuna o decisión de “estar despierto” para disfrutar las cosas sencillas de la vida, es un espectáculo de como la naturaleza se las ingenió para dar continuidad a la especie, a cada especie, ya que además de las obvias diferencias entre ovíparos y mamíferos o entre peces y aves, entre los mismos mamíferos hay un sinnúmero de diferencias y características particulares de cada especia cuya única conclusión posible es reconocer que la vida es un milagro, que debería llevarnos a la reflexión sobre el propio sentido del milagro de nuestras vidas; que estoy seguro, no tienen por objetivo tener una TV plana, un auto o un Iphone, mucho menos acabar con los recursos naturales, contaminar el ambiente o sacar ventaja y/o abusar de nuestro prójimo... ¡Así de sencillo!
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Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser, Sr. y Santiago Heyser, Jr.
Escritores y soñadores




