Némesis
“Pensar VII: Inteligencia Espiritual”
La inteligencia espiritual nos permite equilibrar los propósitos materiales, profesionales, emocionales, sociales y espirituales para nuestro adecuado desarrollo.
De acuerdo con Maslow y su pirámide de necesidades, lo primero que buscamos es satisfacer nuestras necesidades fisiológicas: respiración, alimento, descanso, sexo, salud; lo que coincide con la perspectiva de la biología y las dos necesidades básicas de todos los seres vivos: sobrevivir y reproducirse. En este nivel, las personas no tenemos diferencia alguna con los animales o con una bacteria, en palabras de Sadhguru, místico indio: “Sólo cuando la supervivencia está resuelta, los rasgos del ser humano encontrarán expresión; mientras estemos luchando por sobrevivir, seremos una entidad biológica más, como cualquier otra criatura”. En resumen, el imperativo biológico es sobrevivir y perpetuar la especie.
Toda vez que sobrevivimos, pretendemos distinguirnos de los demás seres vivos y vanagloriarnos con nuestra condición de seres humanos, ¡vale!,… ¿entonces, resuelta la supervivencia, cuál sería nuestro objetivo?; si somos seres egoístas estableceremos un objetivo diferente que si somos seres compasivos y empáticos, de ahí la importancia de la influencia cultural y de la educación. Si lo vemos desde una perspectiva egoísta, nuestra respuesta estará orientada a nuestro beneficio personal; si respondemos desde una perspectiva incluyente, estaremos considerando el beneficio de todas las personas; aunque al final de cuentas lo que todos buscamos es sobrevivir de una manera óptima, saludable y próspera, evitar el sufrimiento, tener una buena vida y ser felices. La diferencia en cada una de las perspectivas, radica en el “cómo” logramos el objetivo y lo que entendemos por “buena vida”, y es aquí donde la inteligencia espiritual cobra relevancia.
“La inteligencia espiritual es la capacidad de visión penetrativa para comprender la realidad profunda de los fenómenos… Es la capacidad de trascendencia, de ir más allá de lo biofísico y social, más allá del cuerpo y las emociones… Es la capacidad de relacionarnos armónicamente con la totalidad… Es la capacidad de ser felices no a causa de las circunstancias sino a pesar de ellas. La inteligencia espiritual es la inteligencia superior de los seres humanos, es la facultad con la que enfrentamos exitosamente los problemas de significado y sentido de nuestra vida… Es la capacidad de superar el sufrimiento, de enfrentar el conflicto y los dilemas y de darles una respuesta integral;… es esta “inteligencia” la que nos permite discernir que estamos viviendo una experiencia humana pero somos seres espirituales… Es también una cualidad de la consciencia que lleva a la humanización integral del ser humano, nunca puede ser un proceso que lleve a la deshumanización o a la destrucción (pues dejaría de ser inteligencia). Sólo la inteligencia espiritual puede garantizar la supervivencia y el bienestar de los seres humanos ante los graves problemas de destrucción de nuestro planeta y la violencia e intolerancia en las relaciones entre los seres vivos… Es capacidad de trascendencia, la capacidad de hacer las cosas cotidianas con un sentido de lo sagrado; lo que nos permite usar recursos espirituales en problemas prácticos y nos da la capacidad de actuar con conducta virtuosa basada en la gratitud, paciencia, humildad, compasión, sabiduría y amor universal… Es el acceso y uso del sentido, visión y valores para pensar y tomar decisiones responsables… Es el poder para alcanzar y comprender la felicidad... Es la capacidad para conducir bien la propia vida, tomando el control y la responsabilidad de los pensamientos, sentimientos, acciones y valores, decidiendo la manera de responder a los eventos de la vida… Es la capacidad de tener en balance los propósitos materiales y el desarrollo emocional, intelectual y espiritual. La inteligencia espiritual nos permite superar el sufrimiento, revestir de sentido nuestra vida, salir fortalecidos y con aprendizajes de las etapas dolorosas de la vida, curar y sanar nuestras heridas psicológicas, emocionales y existenciales… Es la capacidad de resolver los retos de la vida sin crear sufrimiento en los demás ni en uno mismo, es reconocer y valorar la vida misma… Es la que nos permite actuar con sabiduría y compasión, manteniendo la ecuanimidad con relación a las circunstancias. Su desarrollo implica una alta dosis de autoconciencia, de la percepción de uno mismo, de la experiencia de testigo transpersonal y de observar con desapego el propio mundo”.*
Los principios filosóficos perennes sobre los que trabaja la inteligencia espiritual y nos permiten entender su naturaleza y funcionamiento son: Es mejor el amor que el odio. Es mejor la verdad que la mentira. Es mejor el bien que el mal. Es mejor el conocimiento que la ignorancia. Es mejor dar que recibir. Es mejor la paz que la violencia. Es mejor la atención que la desatención. Es mejor la felicidad que el sufrimiento. Y finalmente, somos seres espirituales,… comprendiendo que espiritualidad es la experiencia transpersonal (lo que trasciende a nuestra propia personalidad), es lo que somos en última instancia, nada tiene que ver con iglesias, religiones, fe y creencias que operan al nivel del pensamiento y son producto de la cultura y no necesariamente de la realidad. El camino espiritual es el aniquilamiento del falso ego que nos genera la sensación de que estamos separados y genera sufrimiento.
¡Pero atención!: “El desarrollo de la inteligencia espiritual requiere una práctica integral (y continua), el corazón de esta práctica por siempre ha sido, es y será, la práctica meditativa, entendiendo ésta en sentido amplio como la práctica de la atención plena”*… ¡Así de sencillo!
(*) La Inteligencia Espiritual. Ramón Gallegos Nava. Ed. Fundación Internacional para la Educación Holista. 2007.
Recuerda, si quieres que escribamos sobre una situación o tema en particular, escríbenos a: [email protected]
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser, Sr. y Santiago Heyser, Jr.
Escritores y soñadores




