¿Que no importa el crecimiento económico?
Después de haber ganado las elecciones con amplio margen de diferencia, para convertirse en la primera presidenta constitucional de México, Claudia Sheinbaum hizo gala de su primer grito del inicio de la independencia. Fue ella, inclusive, quien salió al balcón principal de palacio nacional para rememorar a los héroes y heroínas que nos dieron patria. Con esa fiel costumbre que sentó un precedente importante, la jefa de Estado, alejada de la parafernalia, ondeó la bandera en medio de un grito ensordecedor que plasmaba la imagen de una plancha abarrotada. El discurso, naturalmente, está apegado a la democracia y a los tiempos cambiantes que han revolucionado el devenir sociopolítico del territorio nacional. Desde luego que el camino no fue nada sencillo. La mujer, durante décadas, encabezó una resistencia cultural, social y política para que la brecha de la desigualdad se fuera cerrando.
La misma constitución, garante del derecho principal en equidad de género, ha sido testigo de los cambios sustanciales que ha tenido la carta magna para reconocer la labor de la mujer, sobre todo en los accesos a puestos de elección popular. Ya no es tan preocupante como antes. Hay un cúmulo de mecanismos legales y una normalidad reconocida que ha servido de apoyo para que la participación plural e igualitaria siga abriéndose camino. Hoy en día, el mejor ejemplo de ello, es la propia presidenta de la República. Su legitimidad, que no ha sido en vano, se la ha ganado a pulso con el trabajo. De hecho, pocos pueden presumir haber sacado a más de 13 millones de mexicanos de la pobreza a través de los programas de asistencia.
Son muchos más aspectos que se han revelado o, si queremos llamarlo así, los pormenores que se detallan en este primer informe de gobierno de Claudia Sheinbaum que ha extendido a lo largo y ancho del país. Se me hace algo correcto que la jefa de Estado, activa y propositiva, salga a territorio a reunirse con la ciudadanía y, de paso, pacte acuerdos para seguir mejorando la calidad de vida. Hace unos días, recordemos, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, en un evento masivo, logró reunir una multitud que la recibió con los brazos abiertos en Morelia. Inclusive, todos los días posteriores se ha ido hablando de eso, sobre todo del fervor que provocó. Fue una buena organización y logística la que se maniobró en coordinación con la autoridad estatal. Nos hemos acostumbrado a esas grandes concentraciones en los últimos años. Es, sin ir más lejos, el poder de convocatoria que jala Sheinbaum con más del 80% de aprobación. Desde luego que la mandataria está en condiciones de seguir aumentando esa proporción, especialmente ahora que el Plan México está alcanzando su mayor apogeo.
En otro nivel de desarrollo, se presentó el Programa para la Protección de las Industrias Estratégicas de México. Es muy importante, dado que es un procedimiento legal, estipulado en la misma constitución, para proteger lo que se produce en nuestra nación con recursos naturales y trabajadores mexicanos. Por supuesto, todo esto incluye elementos esenciales que previamente mencionamos como parte integral del Plan México, sobre todo para generar puestos de trabajo y garantizar su protección. Sabemos que, por su importancia, esto mejorará el mercado interno y el flujo de las inversiones. Una vez establecida esa estructura, observamos favorablemente la propuesta arancelaria, especialmente para las naciones de Corea del Sur y China. Tengamos presente que, en realidad, no hay un acuerdo comercial que nos vincule con ellos. Nos referimos únicamente a características de tipo global. En efecto, la media de incremento se ajusta al Organismo Mundial de Comercio debido a la llegada de numerosas empresas que ofrecen vehículos a precios más reducidos. Sin lugar a dudas, las autopartes, los automóviles ligeros, la ropa, los electrodomésticos y el plástico son algunos de esos productos que resaltan en términos de porcentaje.
Por eso vale la pena seguir apostando por el desarrollo que ha impulsado el gobierno de Claudia Sheinbaum. Ayer, mismo, lo vimos, se notaba la confianza que proyectaba con la ciudadanía. No es para menos: es la principal protagonista del cambio sustancial que hoy podemos constatar en muchas áreas de oportunidad. El factor determinante, en términos sociopolíticos, radica en la voluntad y en la responsabilidad que se ha echado al hombro la jefa de Estado. Es precisamente ella, queda claro, el principal reflejo que nos ha llevado ante los ojos del mundo como una potencia en pleno despegue. Todo eso nos hace pensar, en esa lógica, que estamos por vivir los mejores años ante los retos de un mundo globalizado al que nos tenemos que adaptar.
El Plan México, que podemos llamarlo una medida para detonar el desarrollo económico, es un elemento inherente. Los polos de desarrollo, en Puebla y Michoacán, son el mejor ejemplo de que la estructura está focalizada para que el flujo de las inversiones vaya en aumento. Eso, por ende, traerá mayores oportunidades de empleo, que también es parte de ese andamiaje de ideas.
Y ya que hablamos de momentos históricos, y la remembranza de esa línea del tiempo que ha forjado nuestra emancipación, podemos destacar el grito de independencia que se llevó a cabo en Chiapas. Con vestimenta tradicional, de hecho, hizo su primera aparición en un grito el mandatario actual, Eduardo Ramírez Aguilar. Él, a propósito de ello, es el gobernador con mayor aprobación en México. Después de aquel triunfo que obtuvo, que rompió récord de participación, está por cumplir su primer año, eso sí, con una enorme legitimidad. El hecho es que, con ello, el sur del país ha ido avanzando a la pacificación que atesora la gente. Se ha recuperado, de igual manera, los usos y costumbres, así como la vasta cultura que predomina. Y si, el Jaguar, como se le conoce, salió engalanado con indumentaria indígena, reafirmando así su respeto y cercanía con las raíces culturales de Chiapas. Tras recibir el lábaro patrio de la escolta de la VII Región Militar, hizo sonar la campana y pronunció su arenga, recordando con orgullo la dignidad de los indios Chiapa, la rebelión de San Juan Cancuc y el Plan Chiapa Libre. También rindió homenaje a la liberación de los pueblos originarios de Chiapas y al Humanismo que Transforma, bandera de su gobierno




