Lluvias ponen en riesgo a 23 inmuebles del Centro de Morelia: INAH
MORELIA, Mich., 6 de junio de 2026.- La discusión sobre los cobros por arrastre y salvamento en carreteras salió de los recintos legislativos para llegar a la conversación cotidiana de quienes circulan por las vías del estado. Entre quienes han escuchado historias de facturas elevadas y quienes temen enfrentar un accidente, existe una coincidencia: los costos deben tener límites.
El tema tomó fuerza después de que el Congreso de Michoacán aprobara un exhorto al Congreso de la Unión para impulsar reformas a la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial. La propuesta busca establecer topes a los cobros por servicios de arrastre y salvamento, además de prohibir cargos adicionales por limpieza o liberación de infraestructura vial utilizada durante emergencias.
La iniciativa surgió en medio de señalamientos de transportistas que han denunciado cobros elevados después de accidentes carreteros. El proyecto plantea que los servicios de arrastre y salvamento no excedan las 250 Unidades de Medida y Actualización para vehículos pesados y 50 UMA para vehículos ligeros, aunque la medida todavía deberá ser analizada por el Congreso de la Unión.
Para Raúl, la regulación llega a una actividad que durante años ha sido señalada por los propios usuarios.
“Estaría muy bien que se regulara, porque todos los ciudadanos sabemos que es un abuso. Ya es suficiente con verse involucrado en un accidente, sentirse mal y luego llegan las grúas con los costos y los tránsito. Se dice que son mafias, que son un tipo de extorsión”, expresó.
Mari reconoció que nunca ha requerido el servicio, pero conoce las historias que circulan entre familiares y conocidos.
“No me ha tocado un accidente, pero sí he escuchado que es muy costoso”, comentó.
La preocupación también alcanza a quienes observan el impacto económico que un percance puede tener sobre una familia. Crisantos consideró que cualquier regulación debe garantizar tarifas accesibles.
“Que los regulen a precios moderados, que no sean muy altos, porque a veces las personas no tenemos lo suficiente para pagar. A veces un arrastre pequeño puede costar hasta 2 mil pesos”, señaló.
Miguel Ángel llevó la discusión al terreno de los seguros y los gastos que aparecen después de un accidente.
“Si tiene seguro, eso da certeza personal, porque las aseguradoras te justifican hasta 80 kilómetros, después pagan. Pero ya si lo va a cobrar va a ser un gasto más personal para las familias, que tienen un gasto adicional que no siempre tienen, entonces, deberían de replantear esa reforma”, indicó.
Mientras la propuesta inicia su ruta en el ámbito federal, entre los ciudadanos persiste la percepción de que un accidente no debería convertirse también en una deuda difícil de cubrir.




