Resultados de Carlos Torres Piña al frente de la Fiscalía de Michoacán
MORELIA, Mich., 7 de junio de 2026.- La llamada sorprendió a Rebeca. Las autoridades ministeriales querían hablar con ella porque sus datos bancarios aparecían vinculados a una investigación por secuestro. El nombre de la mujer figuraba en el caso de Valeria, la adolescente de 15 años localizada sin vida el pasado 26 de mayo en un predio conocido como La Nopalera.
Ella no entendía qué ocurría.
No conocía detalles del caso ni era cercana a Valeria. No sabía por qué la buscaban. Tampoco imaginaba que la respuesta estaba dentro de su propia casa.
La explicación llegó de boca de su hijo, un adolescente cuya identidad quedó bajo reserva.
El menor confesó que, una semana atrás, un amigo le pidió un favor. Necesitaba una tarjeta bancaria para recibir un depósito. Como él no tenía una propia, recurrió a la de su madre.
Le facilitó los datos sin consultar a nadie.
Según lo expuesto por el Ministerio Público durante la audiencia pública celebrada el pasado viernes, aquel amigo era El Bodoque, conocido en común de Alexander N, el joven acusado del secuestro agravado de Valeria.
La Fiscalía sostiene que, una semana antes de la desaparición de la joven, Alexander buscó a varios menores para conseguir una tarjeta donde pudiera recibir dinero. El primer intento no prosperó, pero uno de ellos accedió a ayudar.
La investigación ubicó posteriormente esa información dentro de los dispositivos electrónicos asegurados al imputado.
Por esa razón, los datos de Rebeca N aparecieron dentro de la indagatoria.
Para la mujer, aquel préstamo nunca existió. Ella no autorizó el uso de su cuenta ni conocía el motivo detrás de la solicitud. Solo después supo que la tarjeta quedó relacionada con una investigación por uno de los delitos más castigados por la legislación mexicana.
El secuestro agravado contempla penas que pueden alcanzar varias décadas de prisión.
Durante la audiencia, la Fiscalía presentó una teoría del caso que apunta a una planeación previa.
Según esa hipótesis, Alexander y un segundo involucrado acordaron el secuestro de Valeria días antes de los hechos. El 25 de mayo, sostuvo la representación social, el acusado pasó por la adolescente, aprovechó la confianza que existía entre ambos y la trasladó primero a la colonia Satélite y después a un predio de la colonia Buenos Aires, en La Aldea.
La joven permaneció privada de la libertad durante varias horas.
La Fiscalía afirmó que fue atada de manos y pies con cinta canela, y que dos personas participaron en las agresiones. También sostuvo que Valeria permaneció con vida desde aproximadamente las 11:30 hasta las 21 horas de aquel día.
Mientras la investigación avanzaba sobre teléfonos celulares, testimonios y registros bancarios, una familia descubrió que un favor aparentemente simple había terminado dentro de una carpeta de investigación por secuestro.
Las campañas de prevención suelen advertir sobre los riesgos de compartir el NIP, los códigos de seguridad o los datos de una tarjeta bancaria para evitar fraudes y robos. Sin embargo, la audiencia del caso Valeria mostró otra consecuencia posible.




