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MORELIA, Mich., 19 de octubre de 2026.- ¿Cómo se integra la pérdida de un ser querido en la vida cotidiana? Esta es una de las preguntas que atraviesan Liena, cortometraje dirigido por Natalia Moguel que se presentará en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), con una historia que aborda el duelo, la memoria y las transformaciones que deja la ausencia.
En entrevista para Quadratín, la cineasta explicó que, a pesar de que no se trata de una historia autobiográfica, la realización del cortometraje representó un proceso personal.
“La realización de Liena fue un proceso muy personal. A pesar de que no es una historia autobiográfica, sí toca fibras muy sensibles en relación con mi historia y con el entendimiento de la pérdida y de la ausencia”, compartió.
La directora señaló que el proyecto surgió de la pregunta sobre lo que significa la ausencia cuando los seres queridos ya no están y cómo su recuerdo se transforma hasta encontrar un lugar en la vida cotidiana.
“Surge la pregunta de qué significa la ausencia cuando nuestros seres amados ya no están, cómo se transforma y cómo se integra a la vida cotidiana”, explicó.
Señaló que usualmente se aborda la pérdida como una experiencia que se debe olvidar o superar, pero que para ella es un proceso de transformación que puede dar paso a una versión reconstruida de nosotros mismos.
Entre sus principales influencias cinematográficas, la directora destacó la manera en que Alfonso Cuarón consigue plasmar la presencia del recuerdo, así como las atmósferas contemplativas del cineasta Apichatpong Weerasethakul. A partir de estas referencias, explicó, ha desarrollado una mirada propia para construir el universo visual de Liena.
La música ocupa un lugar fundamental en el cortometraje, particularmente el chelo y el piano, que funcionan como elementos narrativos capaces de establecer un diálogo entre la vida y la muerte.
La música es “un protagonista que tiene su propio arco y su propia transformación, es este metalenguaje entre los que se quedan y los que se van. No solo acompaña la película, sino que transforma y atraviesa la imagen”.
Por su parte, la productora Maja Moguel destacó que el trabajo de producción implica involucrarse profundamente en la historia, desde la lectura del guion hasta la selección de locaciones.
“Creo profundamente que los productores tienen que ser creativos, que tienen que involucrarse completamente en la historia”, afirmó.
Para Maja Moguel, comprender la esencia de una narración permite tomar decisiones que contribuyan a trasladarla de manera efectiva a la pantalla.
“En la medida en que un productor entiende de manera profunda una historia, es cuando realmente va a contribuir a que esta historia se vea bien en pantalla”, señaló.
Como ejemplo, recordó la búsqueda de locaciones para Liena, en la que necesitaban una cabaña en el bosque y una carretera estrecha que correspondieran con precisión a la imagen que buscaban construir. No bastaba con encontrar un espacio disponible, sino uno que transmitiera las sensaciones necesarias para la historia.
“Puede haber mil casas, pero una es la que contaba esta historia”, comentó al explicar que un departamento en la ciudad o una carretera de varios carriles no habrían funcionado para las necesidades narrativas del cortometraje.
La productora subrayó la importancia de conformar un equipo de trabajo que comparta la sensibilidad necesaria para abordar el proyecto, una cualidad especialmente importante al trabajar con niños.
“Trabajar con niños es hermoso, tienen muchas cosas que los adultos hemos perdido, como la ternura y la imaginación, y entender problemas desde otro punto de vista”, expresó.




