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QUIROGA, Mich., 9 de octubre de 2026.- En el municipio de Quiroga hay un sitio emblemático donde en alguna ocasión se consideró poner la monumental estatua de Morelos que hoy descansa en Janitzio; se trata del Cerro Sandio en la comunidad autónoma de San Jerónimo Purenchécuaro.
Llueve. Desde la carretera Erongarícuaro-Chipícuaro al paso por esta comunidad, se alza este cerro reverdecido por la humedad.
Al pie de la carretera inicia una escalinata con 444 peldaños de piedra maciza para llegar directamente a la zona donde hay cabañas y un restaurante de la comunidad, un espacio conocido como Centro Ecoturístico Cerro Sandio.
De ahí hay que subir otra escalinata breve de piedra que lleva la cuenta, escalón por escalón, de la fecha en que terminó de construirse esa zona, justamente para la colocación de este monumento, lo que nunca sucedió.
Hasta arriba, en la parte más alta de este cerro, se encuentra una planicie y en el centro hay una estructura de unos dos metros cuadrados de ancho que apenas tiene un metro y medio de altura. De acuerdo al guía turístico comunitario, Leopoldo Picho, ahí se pretendía poner el monumento del Generalísimo.
Leopoldo contó que el presidente Lázaro Cárdenas del Río visitaba con mucha frecuencia esta comunidad, "él, en agradecimiento, decidió junto a la comunidad el poner estas escalinatas, el mirador, y su idea era poner al Morelos".
"Por ahí tenemos una estructura en la cual nos dio, y ese sería el único detalle que hubo", refiere a la estructura y de 2 por 2 metros al centro del cerro. Entonces el presidente decidió llevar la idea del monumento a Janitzio, "por allá lo pusieron en ese entonces los que estaban en el cuartel, ellos fueron los que iniciaron la construcción en Janitzio y ahí se quedó esa estructura".
El mismo guía de turistas reconoce que parece poco creíble la historia de la estructura. Y entonces surge otra más probable, pero no oficial: la negativa de la comunidad -muy endogámica- a que entrara alguien externo y enamorara a sus mujeres.
La historia se sustenta, dice, porque había soldados de un cuartel cercano que estarían ayudando a la construcción de este monumento, lo que implica estar ahí y convivir con la comunidad.
Sea de una u otra forma, el espacio permanece sin el popular monumento, pero ni falta que le hace porque la belleza se siente al ser un mirador natural.




