Perfila académico desafíos para UMSNH ante relevo rectoral
MORELIA, Mich., 2 de noviembre de 2026.- Hay una frase que comúnmente se escucha en el sentido de que la muerte es democrática porque le llega a todo el mundo, sin importar la condición. No obstante, la muerte es percibida de formas radicalmente distintas según la geografía, la religión y la historia. Aquí cinco ejemplos de los muchos que hay.
Por ejemplo, en Madagascar se realiza un rito llamado Famadihana, lo que significa El baile con los muertos. Este rito, que se da en el núcleo del pueblo étnico merino, consiste en que cada determinado tiempo, entre 5 y 7 años, las familias exhuman los cuerpos de sus seres queridos.
Es un momento de alegría, hay que decirlo, porque las familias envuelven los restos de sus difuntos en sudarios nuevos y, con música en vivo, bailan con ellos; además, comparten alimentos en la comunidad en completa alegría.
En el Tíbet, los budistas tienen un ritual mortuorio que pudiera ser duro y grotesco para otros. En ese lugar donde no es fácil cavar tumbas por lo duro del suelo y donde tampoco hay madera para poder realizar actos crematorios, los cuerpos son desmembrados en medio de un ritual y colocados en lo alto de alguna montaña para que las aves de rapiña los devoren. Está considerado como un acto de caridad y de desapego, ya que el cuerpo solo es un vehículo.
La tribu indígena de los Yanomami, que habita el Amazonas entre Brasil y Venezuela, cree que la muerte no es un proceso natural, sino una maldición provocada por chamanes enemigos, por lo que llevan a cabo un proceso que es largo. Cuando la persona fallece, envuelven su cuerpo con ramas y hojas; el cuerpo es colocado al interior de la selva, en lo alto de los árboles, para evitar que los carroñeros lo devoren.
Pasados varios días y una vez que los tejidos blandos han desaparecido y solo quedan los huesos, estos son cremados hasta reducirlos a cenizas. Con estas cenizas y algunos restos de los huesos, en determinada fecha se hace una especie de sopa con plátano maduro machacado. Se consume entre los parientes porque esta es una manera de mantener vivo a quien se fue.
Hay un ritual en torno al canibalismo que practica la secta Aghori, en la India. Los aghori son monjes ascéticos de una vertiente extrema del hinduismo y residen cerca de las piras funerarias a las orillas del río Ganges; ahí llevan a cabo actos ritualísticos entre cenizas y muertos ardiendo.
Hay una transgresión de los tabúes sociales por parte de esta secta, porque buscan la iluminación al hacerlo. Por ello, una de sus prácticas que ha sido muy documentada es el hecho de recoger cadáveres que flotan en el río Ganges para consumir su carne cruda. Además, untan sus rostros con las cenizas de las cremaciones y utilizan cráneos humanos como cuencos para beber agua o alcohol.
La tribu Igorot, que habita en la región montañosa de la cordillera en Filipinas, tiene una milenaria tradición y es el colgar los ataúdes para que queden de manera vertical en los acantilados.
Resulta que este rito lo han practicado los ancianos durante mucho tiempo, ellos mismos son quienes tallan sus propios ataúdes antes de morir. Una vez que fallecen, los cuerpos de estas personas son colocados en posición fetal y los ataúdes se clavan de manera directa sobre las paredes de la roca.




