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Foto: Luis Felipe Reynoso/Quadratín

Presentan el libro La Catedral Perdida de Don Vasco

Luis Felipe Reynoso/Quadratín
 
| 07 de diciembre de 2017 | 19:12
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MORELIA, Mich., 7 de diciembre de 2017.-En un patio contiguo del arzobispado, a un costado de la Catedral, fue presentado el libro La Catedral Perdida de Don Vasco, autoría de Armando Mauricio Escobar Olmedo, la cual fue comentada por Luis Roberto Mantilla Sahagún, rector de la Unla, el presbítero Faustino Aguilar Martínez y el editor y doctor León Bailón Urioste. Se destacó la visión avanzada para la conformación de las catedrales para el obispado en Michoacán.

Armando Chávez Román, moderador de la presentación, destacó que el lugar donde se realizó el evento, “un recinto con mucha historia, es un privilegio estar para presentar una obra extraordinaria que tiene relación con el lugar”, dijo y aseguró que la solemnidad y la majestuosidad del edificio hacían posible llevar un evento de esta naturaleza, y eso los tenía bastante satisfechos.

El primero en comentar la obra fue el doctor León Bailón Urioste, quien dijo que hablar del maestro Escobar Olmedo “es un privilegio”, por todo el trabajo minucioso de investigación que implicó realizar el texto.

Dió una reseña amplia sobre el trabajo y las publicaciones que ha realizado el autor, donde señaló su amplia trayectoria. Dijo que era una obra excepcional digna de admiración y respeto, por lo que le agradeció el privilegio de estar en la presentación del libro compartiendo uno de sus muchos éxitos.

Después habló el presbítero Faustino Aguilar Martínez, quien manifestó que era importante ubicar la relación entre el oficio del obispo y la catedral en este contexto, para comprender cómo el proyecto de Vasco de Quiroga en una razón y un sentido de ser en relación al oficio que le fue encomendado, y acto seguido leyó un texto de su autoría.

El religioso expuso que el texto presentado permitirá adentrarse en el conocimiento del proyecto de construcción de una catedral del siglo 16 en tierras michoacanas, algo que era para todos los interesados “un placer y una gran aventura, conocer a profundidad la obra”.

A su vez, Luis Roberto mantilla Sahagún rector de la universidad Latina de América (UNLA), señaló a través de un texto de su autoría que a mediante el libro se conocerá más sobre la vida ‘colosal’ de Vasco de Quiroga, porque explica de manera detallada, “un proyecto arquitectónico llamado a ser de los más imponentes y simbólicos del nuevo mundo, por sus características de construcción de sentido social, político y religioso”.

Un espacio incluyente, dijo,  donde indios y españoles “quedaron cubiertos bajo el mismo techo celestial, que los indios no sólo se sintieran invitados sino parte crucial de la obra”.

Un libro que permite diversas lecturas debido a su extenso contenido, donde se puede encontrar un recuento de la época con personajes fundamentales, con situaciones claves, documentos testimonios y textos originales de otras características que permiten entender en un espacio y un tiempo determinado, el de Vasco de Quiroga, la fundación de estas tierras del obispado de Michoacán.

Finalmente, el autor de la obra dijo que Vasco de Quiroga meditó por un tiempo dónde edificar la sede del obispado de Michoacán, pero el lugar definitivo no sería el que él quisiera, sino uno que reuniera las principales funciones, entre ellas ser el centro difusor de la fe del obispado y estar cerca de los naturales.

El espacio físico tenía que ser un lugar muy simbólico y significativo, que tuviera las propiedades de los naturales pero situarlo todo en un lugar especial.

El autor manifestó que entonces se pidió el espacio de las Yácatas para poner la Catedral, la primera de San Salvador, una catedral de cinco naves, algo que se ha señalado mucho, “la respuesta es sencilla”, dijo, porque lo que se necesitaba era tener un amplio espacio donde cupiera una gran cantidad de naturales.

Esa planta cruciforme panóptica coincidía con la tradicional forma eclesiástica, sin embargo, Vasco de Quiroga fue pionero en este tipo de construcciones, recurrió a los constructores tarascos, a los materiales y la mano de obra de la región, porque no podía tener a la mano a los constructores europeos, puntualizó.