Presentan en Clavijero la obra Pedro Páramo, de Juan Rulfo
PÁTZCUARO, Mich., 1 de noviembre de 2026.- Entre las flores, las velas, las ofrendas y los miles de personas que recorren las calles de Pátzcuaro, se encuentran los artesanos que, animados por la afluencia turística, salen con sus piezas en busca del sustento propio y de sus familias.
"Hay mucha gente, pero son pocos los que compran; no nos regatean, pero nos dicen 'orita venimos' y no todos regresan, pero aquí estamos, graneando y graneando, y es algo lo que se está vendiendo", explica a Quadratín Celia Medina Joaquín, artesana y comerciante.
Tiene su local en el mercado municipal, pero hoy está trabajando en el tianguis artesanal de Noche de Muertos, con sus servilletas con flores bordadas en punto de cruz, sus trenzas de listones, sus pequeños y grandes trajes tradicionales de las comunidades ribereñas, y canastos con figurillas en miniatura de enseres domésticos en barro y fibras vegetales.
"Lo que más se vende es la ropa para los niños y las figuritas, nada de la ropa grande, que es donde uno se aliviana", señala.
Ahora le batalla para vender, pero las cosas se acentúan en el día a día, en su local en el mercado, porque, "sin exagerar, hay veces en que solo vendo dos piecitas de cinco pesos o un guajito de 40 pesos, y ya".
Celia Medina menciona que "quizá la gente ya no nos ubica, antes estábamos en la calle, en el solazo, el aguacerazo, el aironazo, y teníamos que pagar cargador y renta para guardar la mercancía, pero se vendía. En el local ya no pagamos, pero tampoco vendemos, creo que es como que volviéramos a empezar".
Reconoce que solo la elaboración y venta de artesanías no da para vivir, por lo que complementa sus ingresos con su pensión del bienestar y el trabajo de su esposo, y "con eso comemos, qué vamos a hacer, pues echarle más ganas".
Artesana desde que nací
Frente a la basílica de Nuestra Señora de la Salud, Evelia Morales Salvador se afana en la venta de las artesanías que ella misma elabora o que lleva de otros artesanos.
Cucharones de madera, cestos de chuspata, camioncitos de madera, imanes y llaveros, conforman la oferta visible en su puesto, donde "desde que nací me dedico a esto, aquí crecí,,aquí aprendí a trabajar".
De sus manos salen los cestitos de chuspata, y de otras manos juguetes y utensilios y souveniers, manos que no siempre tienen dónde ofrecer su mercancía.
Esta temporada de Noche de Muertos fluyen los paseantes, turistas y visitantes, que se sienten atraídos por las piezas que ofrece, pero en lo ordinario la venta decae en forma importante.
Evelia Morales lo atribuye al desvío que se hace de tours y grupos de turistas hacia otras localidades, como Santa Clara del Cobre, y a la insuficiente disposición de apoyos para vender.
Y es que queda claro que talento hay, artesanías también, por lo que hace falta son personas que paguen por las piezas.
Morales Salvador indica que de alguna manera consigue el sustento para su familia, a base de mucho esfuerzo, pero el panorama no es el más apropiado para los más jóvenes, que se sienten impelidos a buscar una profesión o un oficio diferente y salir de su localidad para conseguir empleos con mejores ingresos.




