Despliega PC Michocán operativo especial por Noche de Muertos 2026
MORELIA, Mich., 1 de noviembre de 2026.- El Huracán de Morelia fue el único triunfador de la Corrida de Las Calaveras, al cortarle una oreja al quinto de la tarde, un buen toro de la ganadería queretana de Xajay, luego de una faena bien estructurada, diversa, emotiva, con transmisión y coronada con una estocada hasta los gavilanes. El español Víctor Hernández dio la vuelta al ruedo como justo reconocimiento a su buen trasteo ante el tercero, mientras que Diego San Román saludó en el tercio por lo realizado ante el cuarto en turno.
Isaac Fonseca regresó a su tauromaquia, a sus esencias y a su entrega sin cortapisas. No se guardó nada ni trató de inventar, por eso conectó fuertemente con la afición, que ocupó medio aforo de la Plaza de Toros Monumental de Aguascalientes.
Al primero de su lote, segundo del encierro, un toro de la ganadería hidrocálida de San Isidro que soseaba y regateaba, lo recibió de rodillas con una larga cambiada para luego, de pie, imponer su capa. Su faena con el percal fue principalmente derechista, aunque también bordó el toreo por izquierda. Falló con el acero y recibió palmas.
Fue con el quinto cuando no dejó nada en el tintero; sacó la pluma fuente para escribir a su manera, apoyado en ese valor sereno que le es tan propio. Saludó con verónicas al buen toro de Xajay y conectó con la afición, transmitió y entró en el gusto suyo y de la multitud.
El tercer tercio lo inició de rodillas con derechazos por alto, con los que provocó el olé consagratorio. Dibujó un soberbio trincherazo y sometió con el de la firma. Se recreó con derechazos de aquí hasta allá, verticales y en redondo. Estuvo obsequioso con los naturales, un afarolado y el pase de pecho. Cerró con manoletinas ajustadas y mandonas. Mató de una gran estocada y fue premiado con un apéndice.
DIEGO SAN ROMÁN
En su carácter de primer espada, San Román salió a lo suyo, a tejer ese toreo artístico que le va tan bien. Al primero de su lote, uno de San Isidro, lo saludó con faroles de rodillas y, de pie, comulgó con saltilleras de fina arquitectura. Estructuró su faena por ambos perfiles. Falló con el acero y recibió aplausos.
Con el cuarto se prodigó el queretano. Pinceló una faena de mando y arte. Saludó con lances a zapatillas sembradas y verónicas oficiosas. Ya con la franela, citó y mandó con ese arte quintaesenciado que lo caracteriza. Estuvo siempre por encima del de Xajay, al que embarcó con donosura y dominio pleno. Mató de una estocada contraria y caída. Saludó en el tercio.
VÍCTOR HERNÁNDEZ
El madrileño Víctor Hernández abrió con verónicas de imán y seda. San Román hizo un quite por chicuelinas luminosas y el español replicó con caleserinas.
Su inicio de faena fue con un cambiado por la espalda que conectó arriba. El de Xajay lo empaletó y le dio una vuelta de campana, sin consecuencias. Se levantó con naturales y ayudados, aunque sufrió otra maroma. Se engalló y se impuso; ejecutó dos veces la suerte suprema. Dio la vuelta al ruedo.
El cierra plaza, un toro de San Isidro, no ofreció muchas opciones. El ibérico le buscó la condición desde el principio con lances y saltilleras. Esculpió derechazos y naturales de hondo acento, así como ayudados muy bien definidos. Mató de una estocada caída y recibió aplausos.
Así sea.




