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MORELIA, Mich., 17 de junio de 2026.- La inseguridad sigue colándose por calles, puertas, ventanas y azoteas en la capital michoacana, aunque en ocasiones deja estampas tan insólitas como la ocurrida durante la madrugada de este miércoles en pleno Centro Histórico de Morelia, donde un presunto ladrón intentó robar una cámara de videovigilancia… sin percatarse de que ésta lo estaba grabando con lujo de detalle.
Los hechos ocurrieron sobre la calle Abasolo, cuando un individuo irrumpió en el sitio donde se encontraba instalada una cámara de seguridad de un domicilio particular, con la aparente intención de desprenderla y llevársela.
Sin embargo, la tecnología terminó jugando en su contra.

Las imágenes captadas por el propio dispositivo muestran al sujeto acercándose, manipulando la estructura y observando directamente a la lente en varias ocasiones, y ofreciendo primeros planos de su rostro que difícilmente pasarían desapercibidos para cualquier vecino, familiar o autoridad que revise el material.
El video también exhibe al hombre utilizando una herramienta para intentar desprender el equipo.
La secuencia tiene momentos que parecen sacados de una comedia involuntaria: el presunto ladrón mira fijamente a la cámara, hace gestos de molestia y continúa forcejeando con el aparato que, paradójicamente, documenta cada segundo de su fallido intento.
Al final, la cámara permanece en su lugar y el único resultado tangible parece haber sido la obtención de un registro visual bastante completo del responsable.

Más allá de lo anecdótico, el hecho vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad que enfrentan diariamente los ciudadanos frente a los delitos patrimoniales. Para muchos habitantes del Centro Histórico y de diversas colonias de Morelia, la instalación de cámaras particulares se ha convertido en una medida de autoprotección ante la percepción de inseguridad y la insuficiencia de vigilancia permanente.
En esta ocasión, el dispositivo cumplió con su función de manera ejemplar: no evitó el intento de robo, pero sí dejó evidencia suficiente para identificar a quien pretendía desaparecerlo.
La ironía es evidente. El hombre salió en busca de una cámara y terminó protagonizando la grabación más importante de la madrugada.




