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MORELIA, Mich., 26 de enero de 2026.- Los microplásticos, diminutas partículas que provienen de envases, botellas, ropa sintética y otros productos cotidianos, ya no solo están en el ambiente. Estudios científicos recientes han confirmado que estas partículas pueden encontrarse dentro del cuerpo humano, incluso en fluidos y órganos relacionados con la reproducción.
Uno de los hallazgos más importantes se publicó en 2024 en la revista científica Toxicological Sciences. Investigadores de la Universidad de Nuevo México analizaron muestras de testículos humanos y de perros y encontraron microplásticos en todas las muestras examinadas. Este descubrimiento mostró que estas partículas pueden llegar a órganos internos que antes se creían protegidos.
Después de ese estudio, nuevas investigaciones ampliaron el panorama. En 2025, científicos europeos detectaron microplásticos en semen humano y en el líquido que rodea a los óvulos, conocido como líquido folicular. En estos análisis, las partículas estuvieron presentes en más de la mitad de las muestras estudiadas, tanto en hombres como en mujeres.
Los plásticos encontrados corresponden a materiales de uso común, como los que se utilizan en botellas, bolsas, envases y textiles. Esto sugiere que los microplásticos pueden ingresar al cuerpo a través de los alimentos, el agua o el aire, viajar por la sangre y acumularse en tejidos sensibles del sistema reproductivo.
Por ahora, los expertos aclaran que no hay pruebas de que estos microplásticos causen infertilidad directamente en humanos. Sin embargo, estudios en animales y en laboratorio han mostrado que ciertos tipos de plástico pueden provocar inflamación, estrés celular y alteraciones hormonales, procesos que podrían afectar la calidad del esperma o el desarrollo de los óvulos.
Más allá de los efectos inmediatos, el mensaje es claro: la contaminación por plástico ya forma parte del interior del cuerpo humano. Aunque todavía se desconoce su impacto a largo plazo, los científicos coinciden en que entender esta exposición será clave para proteger la salud reproductiva de las futuras generaciones.




