MORELIA Mich., 21 de enero de 2021.- No obstante, el anuncio al eventual confinamiento y endurecimiento de las medidas, áreas de alto riesgo como las del transporte público persiste en incurrir en quebrantar el decreto y poner en riesgo a los usuarios.

“Hola buenas tardes, quisiera compartir mi malestar con estos tipos del transporte público. Hacen lo que quieren y no respetan que estamos en pandemia. Este tipo se la paso tosiendo y sin cubrirse la boca todo el camino, usando el teléfono y sin cubrebocas. Es de la Ruta Gris 1, unidad 91. Es lamentable que para ellos las reglas no existen. Esto paso hoy en la mañana”.

Así, el usuario hizo llegar la queja acompañada de un vídeo de poco más de cuatro minutos.

Pese a que aún se ve oscuro, se aprecia que la unidad circula por al libramiento.

Es conducida por un chófer obeso, de barba, acaso 33 o 35 años, de esos relajados que van echando desmadre mientras conducen.

Y en efecto, al son del Gallo, Valentín Elizalde, el combista habla con el manos libre y suelta carcajadas

“¡Si no fuera por estos momentos, serían panadero, me cae de madres, cabrón!”, festina mientras recibe pasaje y retoma la ruta.

Jamás se da cuenta de que el vigía, su copiloto, un molesto usuario le graba con el celular.

Con la ventana abierta, el ñoño conductor se avienta unos tosidos de esos que casi expulsas medio pulmón.

Los hace sin cubrebocas, pero no se da cuenta de que es filmado.

Transcurren los minutos y un nuevo ataque de tos hace presa de él, y mientras conduce es inevitable que lo que expulsa circule en la cabina de la unidad, pues no se ve intento por cubrir la boca y contener los tosidos.

Una mañana al filo de la navaja para el molesto usuario.

Apenas hace unas horas el Congreso del Estado aprobó el decreto del uso obligatorio del cubrebocas como una medida radical para cortar la ola de contagios, pero en el caso del transporte, las medidas ya están establecidas desde el inicio de la pandemia, aunque en los hechos, persiste el valemadrismo el algunos chafiretes que aún no contextualizan el tamaño de la crisis ni su responsabilidad social como prestadores de servicios.