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MORELIA, Mich., 3 de septiembre de 2026.- La Red de Colectivas Feministas Michoacán (Redcofem) repudió que la arremetida de otras feministas contra la rectora de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), Yarabí Ávila, termine haciendo el trabajo del patriarcado, al colocar nuevamente a una mujer en el centro del juicio mientras hombres y grupos de poder permanecen fuera de la discusión.
Redcofem es una organización feminista surgida en 2020 y constituida legalmente como asociación civil en 2023, presidida por la activista Verónica Loaiza, está integrada por colectivas y activistas independientes. Su trabajo se ha enfocado en la defensa de los derechos de niñas y mujeres, el acompañamiento frente a las violencias de género y la incidencia en políticas públicas.
A través de un pronunciamiento público, la organización respondió al documento difundido el 31 de agosto por otras colectivas feministas, en el que se acuisó a Yarabí Ávila de utilizar el discurso feminista para desacreditar críticas a su gestión, eludir la rendición de cuentas y justificar aspiraciones políticas personales.
El posicionamiento aparece en medio de una ofensiva contra la Rectora que ha trascendido la discusión sobre su gestión universitaria.
La confrontación con el Sindicato Único de Empleados de la Universidad Michoacana (SUEUM), encabezado por Eduardo Tena Flores, ha escalado hasta expresiones personales e insultos contra Yarabí Ávila, incluido el término “pendeja”, además de las solicitudes de juicio político promovidas para buscar su destitución.
La propia Rectora ha denunciado este escenario como parte de un patrón de misoginia, desgaste y odio de género. Sobre las solicitudes de juicio político, sus promoventes han foirmulado distintos señalamientos, cuya procedencia y sustento corresponde determinar al Congreso del Estado y, en su caso, a las instancias competentes.
Redcofem dejó claro que el feminismo no supone exentar de cuestionamientos a las mujeres que ejrercen responsabilidades públicas y reconoció que criticar a una servidora pública no constituye, por sí mismo, violencia contra las mujeres.
Su reproche apunta, en cambio, a lo que considera un escrutinio desigual: que la indignación y la descalificación se concentren en una mujer sin colocar bajo la misma lupa a los hombres, intereses políticos y grupos de poder que intervienen en la disputa o pueden resultar beneficiados por ella.
“¿En qué momento volvimos a colocar a las mujeres en el centro del juicio y al patriarcado fuera de la discusión?”, cuestionó Redcofem, al advertir que mientras las mujeres se corrigen, vigilan y castigan entre sí, los hombres continúan construyendo y administrando espacios de poder, además de ocupar instituciones, cúpulas y centros de decisión.
El documento del 31 de agosto al que responde la organización había llamado a partidos y actores políticos a revisar los antecedentes de quienes buscan acceder a cargos públicos, particularmente los de la Rectora, y exhortó a las fuerzas políticas a no respaldar proyectos que, a juicio de sus firmantes, instrumentalicen las causas feministas.
Frente a ello, Redcofem rechazó que las causas de las mujeres sean utilizadas dentro de disputas políticas cuyos beneficiarios puedan ser hombres y grupos de poder que no han mostrado el mismo compromiso con sus derechos.
“El feminismo no está para limpiar la imagen de hombres poderosos. No está para fortalecer carreras políticas, no está para resolver disputas entre grupos de poder”, sentenció.
La organización también cuestionó lo que considera un uso selectivo de la indignación feminista, cuando ésta se dirige contra otras mujeres mientras no existe, sostuvo, el mismo énfasis frente a hombres señalados por ejercer violencia, misoginia o poder patriarcal.
“Las mujeres no podemos seguir siendo el campo de batalla de intereses políticos ajenos a nuestra causa”, expuso.
Redcofem cerró con una interpelación hacia el propio movimiento feminista: si su fuerza termina concentrándose contra otras mujeres y no contra las estructuras que las oprimen, planteó, debe preguntarse si continúa combatiendo al patriarcado o si éste consiguió que las propias feministas hagan su trabajo.





