MORELIA, Mich., 9 de agosto de 2020.- Tala clandestina, deforestación, despojo de tierra, el azote del crimen organizado y problemas de contaminación, son las condiciones en que este domingo se conmemora en Michoacán el Día Internacional de los Pueblos Indígenas ¿hay algo que celebrar? 


El estudio más reciente de las condiciones en que se encuentran los pueblos originarios data de 2015, es el Programa Anual Operativo, de la extinta Comisión de Pueblos Indígenas, y se advierte que en su conjunto, en los 374 pueblos originarios comparten problemáticas, en mayor o menor medida, según la región.


El diagnóstico refiere que en su generalidad experimentan pérdida de la lengua y elementos de su cultura, incluso poblaciones de origen Purépecha, que concentra el mayor número de hablantes y poblaciones en la entidad, en comparación con los otomíes y mazahuas.


Asimismo, carecen de espacios para la comercialización de sus productos y viven marginados, sin tener garantizados el acceso a servicios básicos de luz, agua y drenaje; además, que carecen de fuentes de empleo y proyectos sustentables, que les permitan mantenerse en su comunidad y tener un ingreso suficiente para tener una vida digna.


En la información recabada en el POA señala que los pueblos originarios de las zonas serranas son azotadas por el crimen organizado, padecen “tala clandestina por la delincuencia e indígenas desempleados”, además de perder de manera constante cuerpos de agua por la contaminación, entre otros recursos naturales, como la fauna.


El ámbito educativo tampoco está garantizado carecen de “servicios de educación de nivel medio superior y superior intercultural;”, lo mismo que de salud y otras políticas públicas que violentan los derechos de hombres, mujeres y niños, condiciones que, en una parte importante, obliga a los indígenas a migrar, fuera del país o hacia las ciudades.


Además de la violenta política pública hacia los pueblos originarios, de autoridades civiles, al interior se experimentan otros conflictos, como es el pleito entre comuneros por la delimitación de las tierras, destrucción de los sistemas de organización comunitaria por divisiones religiosas y de justicia; así como el cambio de uso de suelo, sin el permiso de todos los integrantes de las poblaciones.
La garantía de los derechos humanos inalienables tampoco están garantizados, entre 2018 y 2019 se levantaron 21 quejas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH). 
Los derechos violentados, de acuerdo a información oficial de la CEDH son: abuso policial, al uso desproporcionado o desmedido de la fuerza pública; sometimiento a tratos crueles, inhumanos y degradantes; tortura; y otros actos que les niegan el acceso a la justicia.
En este último destacan que dentro de instituciones como el Poder Judicial, apenas se cuente con un directorio de tres traductores y la Fiscalía General de Michoacán no tenga, sino que deba acudir o depender del Instituto de Pueblos Indígenas.