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MORELIA, Michoacán., 7 de septiembre de 2026.- Hoy pueden dormir en nuestra cama, acompañarnos a todas partes o esperar que les sirvamos su comida a la misma hora todos los días. Pero hubo un tiempo en el que perros y gatos eran animales salvajes que vivían lejos de nuestros hogares. Su historia junto a los humanos comenzó hace miles de años y, aunque hoy comparten nuestras casas, cada especie llegó a nuestra vida por un camino completamente diferente.
Según la publicación de la revista Nature los perros fueron los primeros en establecer una relación cercana con nuestra especie. Sus antepasados fueron lobos y comenzaron a acercarse a los grupos humanos cuando todavía éramos cazadores y recolectores. Una de las principales hipótesis es que algunos lobos aprendieron a aprovechar los restos de comida que quedaban cerca de los campamentos, mientras que los humanos pudieron beneficiarse de su presencia para detectar peligros o ayudar durante la caza. Con el paso de muchas generaciones, esa convivencia habría favorecido a los animales más tolerantes con las personas.
La evidencia arqueológica confirma que esta relación es muy antigua. Investigaciones publicadas en Nature en 2026 identificaron perros de entre 14 mil y 16 mil años de antigüedad y encontraron evidencias de que poblaciones de perros ya estaban ampliamente distribuidas por Eurasia hace más de 14 mil años. Sin embargo, los científicos todavía no pueden señalar un lugar o una fecha exacta como el momento en que nació el primer perro doméstico. La domesticación fue probablemente un proceso largo, no un acontecimiento que ocurrió de un día para otro.
Uno de los hallazgos que mejor muestra lo cercana que podía ser esta relación es el perro de Bonn-Oberkassel, encontrado en Alemania y fechado en aproximadamente 14 mil 300 años. Fue enterrado junto a dos seres humanos y presentaba señales de una enfermedad que habría requerido cuidados durante varias semanas. El descubrimiento sugiere que, para algunas comunidades, estos animales ya podían ocupar un lugar especial y recibir atención incluso cuando estaban enfermos.
Los gatos siguieron un camino distinto. Su acercamiento a los humanos estuvo estrechamente relacionado con el surgimiento de la agricultura. Cuando las personas comenzaron a vivir en asentamientos permanentes y almacenar cereales, también aparecieron grandes cantidades de roedores. Los gatos salvajes encontraron en esos lugares una fuente constante de alimento y, al mismo tiempo, los humanos se beneficiaron de tener cerca a animales capaces de cazar ratones. Así pudo comenzar una convivencia que poco a poco se volvió más estrecha.
Una de las evidencias más antiguas de esta relación se encuentra en Chipre. En el asentamiento neolítico de Shillourokambos, arqueólogos descubrieron un gato enterrado junto a un ser humano hace aproximadamente 9 mil 500 años. El hallazgo es especialmente interesante porque los gatos salvajes no eran originarios de la isla, por lo que tuvieron que ser llevados allí por personas. El entierro no demuestra que aquel animal fuera un gato doméstico como los actuales, pero sí revela una relación cercana entre humanos y felinos desde tiempos muy antiguos.
Durante mucho tiempo se pensó que esta historia era sencilla: los primeros agricultores comenzaron a guardar granos, los ratones llegaron a los asentamientos y los gatos los siguieron. Pero la genética ha demostrado que el proceso fue mucho más complejo. Investigaciones recientes señalan que los gatos domésticos actuales son resultado de una historia de movimientos y mezclas entre distintas poblaciones de gatos, por lo que todavía existen preguntas sobre cuándo y dónde surgió exactamente el gato doméstico moderno.
De animales salvajes a compañeros
Lo que sí está claro es que ninguno de los dos llegó a nuestras casas de un día para otro. Durante miles de años, humanos, perros y gatos fueron modificándose y adaptándose a vivir cerca unos de otros. Los perros establecieron su vínculo con nosotros mucho antes de la agricultura, mientras que los gatos encontraron en las primeras comunidades agrícolas un ambiente lleno de alimento y oportunidades.
Hoy resulta normal encontrarlos en nuestras casas, pero detrás de un perro esperando junto a la puerta o de un gato durmiendo sobre el sofá existe una historia que comenzó durante la prehistoria. Son el resultado de miles de años de convivencia, adaptación y cambios que transformaron a dos animales salvajes en algunos de los compañeros más cercanos de los seres humanos.




