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MORELIA, Mich., 4 de junio de 2021.- “Vecino, ¿podría venderme una cubetita con agua, por favor? Por lo menos, para echarle al baño, ¿sí?”, escucha, a sus espaldas, José*, mientras abre su negocio, localizado en la colonia Ventura Puente.
“Mamá, otra vez vaciaron los del departamento de abajo el tinaco”, informa a Angélica*, residente de la colonia Villas del Pedregal, su hija, luego de verificar el nivel del agua de su fuente de almacenamiento, actualmente vacía.
En la casa de María*, habitante en la zona nororiente del Centro Histórico, se oye el sonido de la bomba que transfiere agua de la cisterna al tinaco, para que los ocupantes de los ocho departamentos de su edificio tengan agua para sus actividades diarias, un sonido que se percibe por un mínimo de 10 horas por día.
“Morelia suma ya tres años consecutivos de sequía, y eso afecta a las fuentes superficiales, como el manantial de La Mintzita y la presa de Cointzio, y a los pozos subterráneos; lo vemos cuando al revisar los pozos que tenemos en operación encontramos que cada día hay menos agua para extraer y bombear, hay menos agua para abastecer a la gente”, advierte Laura Escobar, subdirectora de Distribución, del Organismo Operador de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OOAPAS).
Fue hacia 1970 que México conoció el fenómeno identificado como cambio climático, pero hora es que la población resiente con mayor severidad sus efectos, entre los que se cuentan la alteración de los ciclos de lluvia y secas, con la subsecuente variación en la recarga de los mantos freáticos.
En Morelia, además se tiene el aumento de incendios forestales, la sustitución de bosques y pastizales por fraccionamientos y huertas frutícolas, el incremento de la temperatura ambiental, una red hídrica obsoleta y una mayor demanda de agua, más agua para más personas.
Esteban González Luna, director de Medio Ambiente, menciona lo que sucede en el manantial de La Mintzita, que abastece una tercera parte del agua que consume Morelia: de mil 100 litros por segundo el gasto pasó a 800 litros por segundo, una baja por el 27.27 por ciento y “un problema grave” que se ha paliado con algunas acciones de limpieza manual del manantial, que al ser un área natural protegida (ANP) y un humedal reconocido por la Convención de Ramsar, no admite el empleo de maquinaria pesada.
“En La Mintzita efectivamente hay una disminución importante, y esa agua es la que ahora nos hace falta para atender a los usuarios, sobre todo, a los que están en las colonias directamente abastecidas por el manantial y que no disponen de una fuente alterna para darles aunque sea poquita agua”, reconoce Laura Escobar.
Colonias como Eduardo Ruiz, José María Morelos, Wenceslao Victoria, Lago I, Valle de los manantiales, Barrio Alto, Primo Tapia y José María Pino Suárez, así como otras en el norponiente del municipio, dependen de La Mintzita para acceder a agua potable y están entre las más afectadas por falta de este servicio.
Las cosas no marchan de mejor manera en la presa de Cointzio, que, pese al inicio de la temporada de lluvias, apenas alcanza un 50 por ciento de su capacidad, lo que conlleva a una reducción de la disponibilidad de agua, y no únicamente para consumo humano.
“La Comisión Nacional del Agua (Conagua) no está tomando agua de Cointzio para riego, todo se manda para uso urbano, precisamente por la situación que vivimos ahora”, apunta la subdirectora de Distribución del OOAPAS.
***Más calor, más consumo, menos lluvias… menos agua***
“¿Qué saben los negocios de si hay o no hay agua? Hacemos lo que podemos con lo que nos cae, guardamos el agua que alcanzamos a captar y apoyamos, a veces no, a los vecinos que ni un hilito tienen para sus baños o para lavarse las manos”, refiere José*, mientras recibe la cubeta, que alguna vez contuvo pintura acrílica, que su conocido le acerca.
“Es el pan de cada día, no hay agua, compramos pipas, compramos garrafones, le pedimos agua a quien tenga poquita; hay agua y tenemos que buscar cómo almacenarla, no sólo cuidarla de que no se contamine, que no se eche a perder, sino que no se la roben, porque al estar los tinacos juntos en la azotea del edificio (cinco pisos, cada uno con dos departamentos, la mitad vacíos, la mitad ocupados) no falta el vival que mueve las conexiones y se pone el agua de tinacos ajenos”, lamenta Angélica*.
María* se queja una vez más del ruido de la bomba, pero si pide que la apaguen, es probable que ocho familias se queden sin agua en un par de horas o menos: “Inaudito, antes esto no pasaba”.
En los últimos tres años, la disponibilidad de agua en Morelia decayó entre el 20 y el 25 por ciento, señala Laura Escobar, una tendencia que se agudiza conforme se reduce la resiliencia del municipio: “el primer año no sentimos tanto la sequía, porque la baja en los niveles de agua es gradual, pero ahora sí se siente la falta, además de que hace más calor y esto aumenta la demanda de agua, tenemos una conjunción de factores que se agudizan con el tiempo, más calor, más consumo, menos lluvias, lo que da como resultado menos agua”.
Nadie se sorprende cuando alguien se queja de que en colonias como Villas del Pedregal o Valle de los Manantiales no hay agua, pero en los últimos meses no sólo los sitios históricamente deficientes en acceso al agua potable tienen dificultades.
“Tuvimos que aumentar, desde hace algunos meses, los tandeos; esto es que lugares que tenían de 20 a 24 horas de abastecimiento, ahora tienen una reducción en su servicio, vemos esto sobre todo en el Centro y en las colonias aledañas”, precisa Laura Escobar.
Además, en algunas colonias se modifican los horarios de servicio, se baja la presión con que llega el agua o se atiende con pipas o fuentes alternas.
“Ya las lluvias deberían estar en su apogeo, vemos algunas tormentas, pero necesitamos que llueva más, para que se saturen los suelos y se infiltre el agua; también necesitamos que baje el calor, porque la semana pasada tuvimos temperaturas muy altas que nos elevan el consumo y la evaporación en las fuentes de abastecimiento y almacenamiento”, agrega.
De acuerdo con la página en la Internet del OOAPAS, existen ahora 117 colonias con desabasto de agua potable, algunas de las cuales enfrentan falta del servicio, mientras otras, restricciones.
De éstas, 64 corresponden a cambios o ajustes en los horarios del servicio, durante la temporada de estiaje.
Son las colonias Adolfo López Mateos, Infonavit Adolfo López Mateos, Agua Clara, Ana María Gallaga, Ampliación Ana María Gallaga, Arcoiris, Bocanegra, Bosques de la Huerta, Colonial Morelia, Congreso de Anáhuac, Conjunto Habitacional Camelinas, Conjunto Habitacional Vista Camelinas, El Dorado, El Porvenir, Ampliación El Porvenir, Escritor de la Independencia, Félix Ireta, Hacienda de la Huerta, Hacienda de San Diego, Hacienda Peñasco, Hermanos López Rayón, Jacarandas, Jardines de la Loma, Jardines de Torremolinos, Ampliación Jardines de Torremolinos, José Trinidad Salgado, Josefa Ortiz de Domínguez, La Camelina, La Campiña, Las Acacias, Las Águilas, Las Flores, Las Margaritas, Ampliación Las Margaritas, Leona Vicario, Lomas del Valle, Infonavit Lomas del Valle, Los Ejidos, Los Naranjos, Los Pinos, Mariano Michelena, Pinar del Río, Prados de la Huerta, Princesa Eréndira, Rector Hidalgo, Residencial San José la Huerta, Rincón de Agua Clara, Rincón de la Santa Cruz, Rinconada la Huerta, Riviera Norte, Santa Anita, Infonavit Santa Teresa, Santillán la Huerta, Sentimientos de la Nación, Servando Teresa de Mier, Ampliación Servando Teresa de Mier, Solear Torremolinos, Torres del Tepeyac, Tres Puentes, Unión Popular Solidaria, Ventura Puente, Vicente Guerrero, Villas del Pedregal tercera etapa y Villas Morelianas.
Asimismo, en la colonia Ampliación Manantiales se tienen pruebas para realizar la modificación de sus horarios de servicio, por causa de la temporada de estiaje.
Los bajos gasto o nivel de las fuentes de abastecimiento ocasionan deficiencia en el acceso al agua potable para 48 colonias, como son Alborada, Arcos del Valle, Arko San Mateo, Barrio Alto, Ampliación Barrio Alto, Bicentenario, Campos Elíseos, Centenario, Clara Córdoba, Defensores de Puebla, Ejidal Isaac Arriaga, Eduardo Ruiz, El Arquito, Emiliano Zapata del Sur, Felícitas del Río, Felipe Carrillo Puerto, Infonavit Fidel Velázquez, Francisco J. Múgica, Gertrudis Sánchez, Ilustres Novohispanos, Indeco El Vivero, Irrigación, Jesús Romero Flores, José María Pino Suárez, Juárez, Infonavit Justo Mendoza, La Quemada, Primera Ampliación de La Quemada, Lago I, Lago II, Las Américas, Lomas de San Juan, Ampliación Mariano Escobedo, Mártires de la Plaza, Mirador del Ángel, Molino de Parras, Pablo Galeana, Precursores de la Revolución, Primo Tapia Oriente, Infonavit Rafael Carrillo, Reforma, Socialista, Tzindurio de Morelos, Valle de los Manantiales, Valle del Real y Vicente Riva Palacio.
En mantenimiento correctivo están las fuentes de abastecimiento de las colonias José Vasconcelos, Misión del Valle y Valle de las Flores, mientras que en el caso de Rinconada de Morelia, la fuente tenía un bajo gasto, y posteriormente sufrió fallas.
***Rogamos a Dios que los pronósticos meteorológicos se equivoquen: Ayuntamiento de Morelia***
Estas medidas de tandeo no son la solución al problema del agua en Morelia, acepta Laura Escobar, ya que se necesita de una revisión de las políticas públicas de aprovechamiento de este recurso natural, la rehabilitación de las líneas hídricas y sanitarias, limpieza y saneamiento de cuerpos de agua y una cultura del cuidado del agua de que carece la población.
“Estamos muy preocupados, porque la Conagua ha alertado que van a seguir las sequías, rogamos a Dios que se equivoquen, porque si no, será el tercer año consecutivo de sequía y esto dejará a Morelia en una situación muy delicada”, alerta Humberto Arróniz Reyes, alcalde de la capital del estado.
No descarta que se deba implementar, al término de la temporada de lluvias, hacia el mes de agosto o septiembre, una serie de medidas de emergencia que implicarán el aumento del tandeo, “depende de cómo queden las presas”.
También se deberá hacer una limpieza profunda de La Mintzita, que ahora tiene bastante tule en el vaso del manatial, lo que hace que tenga menor capacidad.
Sin embargo, la piedra angular es el cuidado del agua, tanto desde las instancias gubernamentales como de parte de los usuarios.
“Ahorita regresamos, nomás vamos por unos dos garrafones, para echarle al baño y que se bañen los niños”, dice Angélica*, y observa el tinaco de uno de sus vecinos, que, por alguna razón, está captando agua y se derrama, lo que hace una cascada que recorre los muros del edificio de cinco pisos, 10 departamentos.




