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MORELIA, Mich., 1 de noviembre de 2025.- Cada mariposa Monarca que surca el cielo de Michoacán, es el alma de un niño que ha fallecido y regresa con alas a visitar a sus seres queridos. Al menos esa es la creencia en esta temporada que conjuga dos aspectos emblemáticos para el estado: la llegada de la monarca y la Noche de Muertos.
Aunque oficialmente los santuarios se abrirán al público hasta el 21 de noviembre, desde finales de octubre es posible empezar a ver las primeras mariposas que se preparan para pasar el invierno en los bosques michoacanos, huyendo del frío de Canadá y Estados Unidos.
La grandeza del fenómeno de la Monarca que implica que se cruce medio continente para posarse en los árboles de oyamel en los bosques de Michoacán y del Estado de México durante los meses de noviembre a marzo, ocasiona que se le relacione con el misticismo de la tan arraigada tradición de la Noche de Muertos.
Es así que, al empezar el avistamiento de las primeras mariposas en el cielo de Michoacán, justo unos días antes de la conmemoración del Día de Muertos, ha implicado durante siglos la creencia de que en ellas viajan las almas de los niños que han muerto y que ahora en forma de mariposa regresan a sus hogares.
En las comunidades mazahuas y otomíes, lugares donde predomina la presencia de la Monarca, se encuentra arraigado el anhelo de pensar que cada revoloteo, es el alma del niño que se ha ido y el día primero de noviembre vuelve a saludar a quienes cada año le esperan.




