MORELIA, Mich., 15 de agosto de 2018.- El olor a mole se percibe desde la entrada a la plaza de la Tenencia de Santa María de Guido, lo están preparando para el festival de este día en honor a la Virgen María y por eso más que sazón le ponen el corazón.

La manteca en las cazuelas chilla al recibir la pasta que las mujeres han estado preparando desde las cuatro de la mañana, aunque la mayor parte del trabajo desde hace una semana, sobre todo e desvenado y tostado de los chiles y de las especias.

Esta mañana se prepara el último paso, la freída y el indispensable arroz rojo con las tortillas hechas a mano para esperar a los jurados y a los comensales de la capital michoacana que suben la loma para probar el mole ranchero, el rojo y el negro.

Teresa Villa Villa, tiene su haber tres primeros lugares en los festivales del mole, con una receta de su suegra que vivía en Umécuaro porque ya se fue pero dejó la receta que gusta tanto que la contratan para fiestas y ya está empezando a comercializarlo en pasta.

El mole es una tradición que solamente las mujeres saben preparar y el que ella elabora lleva 16 ingredientes y va molido a metate, primero los chiles, luego las especias y al final el sazón que el que hace la diferencia en el paladar de los comensales.

“Hay muchas maneras de elaborarlo y cada quien tiene su forma de prepararlo, el mío es estilo Tierra Caliente, no es pico ni dulce y no te dan agruras, acidez ni reflujo. Con esta receta gané el segundo lugar en 2015. Ahora vamos por el primer lugar”, dice en tono alegre Tarcila Carrillo Rodríguez, sin dejar de mover la pasta.

Ernestina López Burgos asegura que su mole está exquisito, aunque reconoce que ella ya no lo muele en metate porque ya casi no se usa, los ingredientes los lleva al molino, pero de todas formas está riquisísimo.

Entre una veintena de puesto destaca uno porque ofrece mole verde porque es un gusto de la familia de Guadalupe Magaña quien pro primera vez acude al festival a comercializar lo que llamó como un gusto de la familia.  

“El verde es más complicado hacerlo que el rojo y el negro que llevan chiles secos y se pueden manipular más fácil y el verde lleva chile fresco y es complicado desvenarlo y asarlo o dorarlo y tardo hasta cinco veces más en fritura del chile fresco que el seco, es más trabajo y lleva más tiempo”

Armando, uno de los comensales llegó temprano y su elección fue con base en que no tuviera mucha grasa y lo comieron con una pieza de pollo porque el guajolote no es muy de su agrado, y se va satisfecho luego de haber comprobado que está sabroso.

El platillo con pollo está en 60 pesos y con guajolote en 120, así que si todavía no decide dónde va a comer, vaya a Santa María y disfrute del mole tradicional, rojo, negro o verde.