Realiza Gobierno de Morelia labores de mantenimiento en el centro
MORELIA, Mich., 15 de junio de 2018.- En una casa de madera y láminas de cartón, localizada en Ciudad Jardín, viven Laura y sus tres hijos. La casa consta de una sola habitación, que carece de iluminación o ventilación naturales y hace las veces de cocina, sala y recámara. Tiene electricidad, que toma de un inmueble vecino, pero le falta agua corriente y drenaje, a los que no puede acceder, porque su vivienda está en una zona irregular.
En Morelia, de acuerdo con el ayuntamiento capitalino, existen entre 290 y 350 colonias irregulares, entre las que destacan Ciudad Peluche, Los Encinos y El Paraíso. Carencia de recursos económicos para adquirir una vivienda regular, lucro de líderes sociales, falta de planeación del desarrollo urbano, entre otras, son causales del surgimiento de estos asentamientos, donde la marca es la vulnerabilidad.
“Llegué aquí cuando me separé de mi esposo, rentábamos una casa que él pagaba, porque yo me dediqué a cuidar a los niños y no tenía trabajo; cuando él se fue, dejó de darnos dinero para la manutención de los niños y tuve que conseguir un empleo, y en ese proceso cuando no podía ni alimentar a mi familia, menos pagar una renta, fue que una conocida me ofreció ayudarme a sacar un pedacito de tierra”, explicó Laura.
La problemática de los asentamientos irregulares, además que por esta condición no son susceptibles de contar con servicios públicos, es que en muchas ocasiones se encuentran en las inmediaciones de ríos, drenes, vías del ferrocarril, ductos de gasolina, líneas de alta tensión y otras zonas de competencia federal, así como laderas y pendientes pronunciadas, zonas de inestabilidad, fallas geológicas, áreas inundables y reservas naturales.
“Vivo aquí desde hace 20 años. Sí, es una cosa difícil que te despierte el tren cuando pasa, se oye fortísimo, y sí, cuando llueve fuerte, como no tenemos pavimento, se encharca feo, pero no tengo a dónde ir y la Federación no nos ha corrido de aquí”, aseveró Fermín, quien reside en las inmediaciones del dren Arroyo de Tierras.
El municipio ha impulsado un programa para regularizar colonias, como la entrega de escrituras en La Aldea. Sin embargo, de acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Metropolitano e Infraestructura de Morelia, de las colonias irregulares que se estima existen en el municipio, por lo menos 100 no podrán ser regularizadas, ya que no cumplen los requisitos mínimos de habitabilidad.
Algunos años atrás, las lluvias produjeron en Ciudad Jardín el movimiento de grandes piedras que afectaron a varios domicilios. La casa de Laura quedó justo al borde de la barranca que dejó a su paso una de estas piedras, en lo que solía ser el espacio de sanitario y juego de sus hijos.
“Sí me da miedo vivir así, quisiera darles a mis niños un lugar mejor, donde puedan jugar y tener su cuarto cada uno, pero ahora no puedo, apenas saco en mi trabajo lo indispensable para no pasar hambre y mandar a los mayores a la escuela”, lamentó Laura.
“Uno se acostumbra, luego de 20 años te acostumbras al ruido del tren, a caminar con cuidado para no caer en un pozo en la tierra, a que la casa no tiene ventanas ni luz natural, aprendes a vivir con eso”, refirió Fermín.
Las autoridades también se acostumbran: aunque existe el reconocimiento de que muchas, una cantidad no determinada, de estas colonias irregulares ponen en riesgo a sus habitantes, no hay un plan de manejo para atender a quienes residen en un asentamiento irregular que no podrá ser regularizado.
Solo se cuenta con acciones para entregar escrituras a los vecinos instalados en asentamientos que pueden ser regularizados y que han impulsado trámites en este sentido.
La Coordinación de Protección Civil y Bomberos de Morelia detalló que los esfuerzos se enfocan en desalentar la instalación de nuevos asentamientos, porque en los casos donde estos son hechos consumados, la gente ha edificado sus viviendas, inclusive con materiales perdurables, por lo que obligarlos a irse es hacer que renuncien a su patrimonio.
Cuestionada en torno de su permanencia en el predio irregular, de tener otra opción, Laura no dudó en su respuesta: “si hubiera algún programa para regularizar mi casa, que tuviéramos servicios, participaría; si hubiera una forma de que nos trasfirieran a otro sitio, uno seguro y con lo necesario para vivir, no lo pensaría. Pero en tanto eso sucede, estamos aquí”.




